MANCHESTER UNITED-LIVERPOOL

Motín en Old Trafford: hooligans se adentran en el césped para protestar contra el dueño

La manifestación que había en contra del dueño empezó en los aledaños del estadio pero acabó dentro con lanzamiento de bengalas incluido.

AStv / Álvaro de Grado

El partido entre el Manchester United y el Liverpool fue aplazado por "brechas en la seguridad de Old Trafford", según indicó un comunicado de la Premier League. Varias horas antes del inicio del encuentro, miles de aficionados se agolparon en las inmediaciones del Teatro de los Sueños para protestar ante la familia Glazer, los propietarios americanos del club, y varios centenares incluso lograron acceder al estadio hasta llegar al césped. Allí camparon a sus anchas durante algunos minutos, se subieron a las porterías –y se cayeron al bajar, como recogieron las cámaras de televisión-, cogieron los banderines de los córners y siguieron gritando "Glazers out!" con un móvil en la mano, que estamos es 2021.

Fuera de Old Trafford, las protestas continuaron durante toda la tarde mientras un helicóptero sobrevolaba constantemente la zona. También hizo acto de presencia la lluvia, para confirmar que era Mánchester, y se leyeron mensajes como "Love United, Hate Glazer" o "Apology not accepted", en referencia a la carta que escribieron los Glazer dando marcha atrás a la inclusión del Manchester United en la Superliga europea, motivo que encendió la mecha definitiva.

Lo de este domingo es la segunda revuelta de los aficionados de los diablos rojos, que esta semana accedieron a la ciudad deportiva para protestar antes de un entrenamiento del primer equipo. La plantilla del Manchester United ni siquiera salió del Lowry, el hotel en el que se había concentrado antes de partir a Old Trafford. A las afueras del hotel también se presentaron grupos de aficionados con mensajes en contra de los Glazers.

Cuando los empleados de seguridad consiguieron sacar a todos los aficionados del interior de Old Trafford y la policía ya había controlado las protestas en el exterior, el retraso sobre la hora prevista del inicio del partido era insalvable. Minutos más tarde se confirmó el aplazamiento, todavía sin fecha ni hora decidida ante la compresión del calendario.

En el plano deportivo, una victoria del Liverpool contra el Manchester United habría entregado de forma matemática el título de la Premier League al Manchester City, que ahora tendrá una oportunidad sobre el verde: si el sábado vence al Chelsea en el Etihad Stadium serán campeones por tercera vez en cuatro años.

"Simpatizamos con la policía y la seguridad, que tuvieron que lidiar con una situación peligrosa que no debería tener cabida en el fútbol", concluyó el comunicado de la Premier League.