ENTREVISTA - MÁS DEPORTE

Cómo nadar por el Triángulo de las Bermudas (y cambiar al mundo en el intento)

Rubén López, CEO de la Foundation Invencible, ha realizado ocho retos extremos, varios en zonas inhóspitas del mundo, para apoyar diversas causas sociales.

Cómo nadar por el Triángulo de las Bermudas (y cambiar al mundo en el intento)
Cortesía: Rubén López

Cuando Rubén López terminó de recorrer a nado 20 kilómetros en el 'Triángulo de las Bermudas' se prometió jamás repetir la experiencia. "A medio camino le pregunté al equipo que me acompañaba en el bote cuánto tiempo faltaba para llegar a la meta. 'Seis horas', respondieron. Seguí nadando hora y media y volví a preguntar. 'Seis horas, no te has movido', contestaron", recuerda en entrevista con AS. 10 horas en las míticas y traicioneras aguas del alto Caribe, entre sombras y tiburones. El desgaste fue tal que pasó dos días postrado, vomitando, con la marca de los 'goggles' impresa en el rostro. "Es lo más duro que he hecho. Fue un reto extenuante. Hay imágenes que intento no verlas porque se me revuelve el estómago (...) Esos 20 kilómetros fueron muy crueles. Uno ve cosas que no quiere ver. Fue un ejercicio de fortaleza mental. Es algo que no recomiendo a nadie. Estoy acostumbrado a convivir con el dolor y el sufrimiento, tengo el umbral muy alto, pero ahí llegué al límite", reflexiona.

Pero hay una razón para soportar tal martirio. Más allá de un objetivo personal, de la resiliencia, romper la línea de meta por mera autogratificación. Después de 20 kilómetros de mar, de una travesía de cinco días por el Círculo Polar Ártico, del tercer descenso en cinco días por el Kilimanjaro, hay miles de personas a las que les puede cambiar la vida el éxito o el fracaso del reto. Rubén López es el CEO de Stayalive 720 y Foundation Invencible, creada en 2015 con el objetivo de recaudar recursos económicos y sumar esfuerzos en favor de causas sociales mediante retos de resistencia física. Actuar e inspirar. Para ello, Rubén se ha valido de desafíos que llamen la atención mediática y, así, lograr que el 'aire solidario' penetre en una audiencia mayor. Plantar una semilla: donar a las fundaciones por las que Rubén recorre el mundo y, de ser posible, iniciar una buena acción en el entorno propio. Rubén López ilustra la idea con la icónica escena de Forrest Gump: "Va corriendo y cada vez más personas van detrás de él, imitándolo. Con que haya una vale. Lo que intentamos es generar el mayor ruido posible para que la gente diga ‘voy a ayudar’".

Rubén López cruzando el desierto de Atacama

Rubén López cruzando el desierto de Atacama

En junio de 2018, Rubén puso manos a la obra. Anunció nueve retos a cumplir en un lapso de 11 meses, cada uno con una mayor complejidad que el anterior: 24 horas en bicicleta estática, tres ascensos al Kilimanjaro en cinco días, 280 kilómetros a trote por el desierto de Atacama en una semana, 20 kilómetros en el Triángulo de las Bermudas, 350 kilómetros en canoa por el Río Amazonas, subir y bajar del Aconcagua en 36 horas, 200 kilómetros de campo traviesa en el Círculo Polar Ártico, nadar con tiburones ballena en Filipinas y conquistar la cima del Monte Everest sin oxígeno suplementario. Cada reto estaba dedicado a una fundación/causa distinta. Ya concluyó ocho; el ascenso a la montaña más alta del mundo es el único que queda pendiente. "Tuve un problema en la rodilla después del Aconcagua y ahora los permisos para ascender el Everest son más estrictos después del atasco en 2019. Esperamos hacerlo en abril de 2022", reveló López, a quien los retos le han valido cinco récords mundiales, de los cuales no alardea: "Lo importante es el mensaje. El récord genera noticia y la noticia trae dinero para las fundaciones, pero un día alguien llega y lo rompe y no pasa nada". Rubén ha realizado siete de los retos por su propia cuenta. Sí, acompañado de un staff de producción y socorro (en el Ártico se le unió por cuatro días Pedro Delgado, ganador del Tour de Francia en 1998), pero nadie más ha corrido o nadado junto a él: "Es difícil hacerse responsable de alguien más a 6,000 kilómetros de altura. No sé realmente cómo va a reaccionar. Es mejor no tentar a la suerte".

No solo se trata de trotar, bucear o escalar en condiciones extremas, señala Rubén: es crear conciencia sobre la importancia de sumarse a las iniciativas y a la acción. Crear un cambio, desde el apoyar a las múltiples fundaciones que se han acercado a Rubén (Caritas, La Hora Violenta, Luz Casanova, Asociación Cáncer, Enfermedades Raras, Corresolidaris) hasta potenciar una obra benéfica en el propio entorno, en el día a día. Hacer de lo 'imposible' algo cotidiano. "Los retos, que son muy espectaculares, sirven para activar la idea de ayudar y atraer recursos, pero no necesitas subir el Everest para cumplir tus propósitos o echar una mano. No hace falta remar por el Amazonas para ser solidarios. Estas son acciones empresariales para crear conciencia. Cada quien tiene sus propios retos en su quehacer diario. Cruzar una calle, correr cinco kilómetros, ayudar al vecino a hacer las compras. El mensaje es hacerles entender que el deporte y la actividad física es importante para la evolución. Todos podemos ser capaces de arrastrar a la gente", afirma.

La travesía por el Círculo Polar Ártico duró cinco días

El enfoque de Foundation Invencible, además de aportar dinero a combatir el hambre en África, la violencia de género, la caza furtiva o las enfermedades poco frecuentes, es pugnar por el bienestar común. "Ayudamos a la gente para que cumpla sus retos, que aparentemente son muy sencillos, pero no. Demostrarles que los héroes de verdad son ellos (...) La lucha de superación que te da el deporte la puedes llevar a cualquier ámbito de la vida. No tengas miedo del reto. Haz que alguien se enganche, que ese amigo enganche a otro. Y así se crea una cadena de solidaridad", explica López.

La vida después del COVID-19

La pandemia puso en pausa los proyectos de deporte solidario de Rubén, quien no ha dejado de prepararse para los próximos retos que tiene en puerta. En 2021 reactivará las actividades con una nueva ronda de desafíos. Si antes fueron 24 horas en bicicleta, y luego 48, ahora serán 72. Cruzar Los Andes. Recorrer la legendaria ruta 66 en Estados Unidos. Dar la vuelta al mundo en velero en solitario. "Serán ocho-nueve, empezando en el primer trimestre de 2021, probablemente en Miami. Nos han propuesto cosas 'muy bestias', como meternos en volcanes. Si hiciéramos todo lo que nos piden tendríamos retos todos los días. Elegimos los que podrían ser más mediáticos como una estrategia de pauta en favor de las fundaciones", explica. "Siempre es importante pensar en la reacción. ¿Para qué estar dos días en bicicleta? Bueno, eso generó una tonelada y media de alimentos para 73 familias en África", explica Rubén. ¿Y México está en sus planes? "Hay mucho por hacer allí. Hay bosques, montañas, selvas. Me gustaría concretar algo. Quizá para finales del próximo año", sonríe. Siempre hay tiempo para ayudar. "La vida es un viaje solidario".