HISTORIA

Battista “Pinin” Farina: el diseñador que revolucionó la industria del automóvil

Este personaje italiano logró transformar el diseño de los autos en la primera mitad del siglo XX.

Battista “Pinin” Farina: el diseñador que revolucionó la industria del automóvil

Bien dicen que de la vista nace el amor, y el mundo de los autos, la atracción por un modelo especifico proviene del diseño de la carrocería.

Ante la importancia de desarrollar automóviles atractivos visualmente, los fabricantes invierten cuantiosas cantidades de dinero para concebir diseños que logren ser atractivos y, al mismo tiempo, ofrezcan soluciones aerodinámicas.

Esta labor de crear automóviles con un diseño en especial ha originado que ciertos modelos sean reconocidos por su belleza, lo mismo sucede con los diseñadores, en donde unos tienen mayor talento que otros.

Cuando se trata de hablar cuál ha sido el mejor diseñador en la historia del automóvil, no hay duda que el mejor es Battista “Pinin” Farina, quien además de realizar trabajos extraordinarios, estableció el estándar global para el estilo automotor.

Al mismo tiempo, debido a los diseños de carrocería, este personaje italiano logró que la industria automotriz italiana siempre sea conocida por producir autos rápidos, lujosos e icónicos.

Battista “Pinin” Farina: el diseñador que revolucionó la industria del automóvilBattista “Pinin” Farina: el diseñador que revolucionó la industria del automóvil

Nacido en Turín, Italia, en 1893, Farina, que recibió el apodo “Pinin” (significa pequeño / joven), inició su pasión por los automóviles desde que inició a trabajar a los 11 años en el taller de carrocería de su hermano, "Stabilimenti Farina".

Cuando apenas tenía 18 años, Farina tuvo a su cargo su primer gran proyecto de diseño, al tener la enmienda de diseñar el radiador para el nuevo FIAT Zero.

Para 1920, es decir a los 27 años, Battista viajó a Detroit para conocer al titán de la industria Henry Ford, ya fue profundamente cautivado por la incipiente industria automotriz estadounidense.

Al conocer el trabajo de la promesa de diseño automotor, Ford quedó impresionado por lo que le ofreció un trabajo de inmediato. Si bien, Battista se sintió halagado por la oferta, decidió regresar a Italia inspirado por el dinamismo de la empresa creadora del primer automóvil en serie y por la industria automotriz de Estados Unidos.

A lo largo de la década de 1920, Battista continuó trabajando e impulsando diseños innovadores en la empresa de su hermano, siempre sobresaliendo por la pasión a los automóviles rápidos y hermosos.

De hecho, Battista ganó la carrera "Aosta-Gran San Bernardo" de 1921 en su propio automóvil, estableciendo un récord de pista que no se rompió durante 11 años. Además de su gran triunfo ese lugar fue especial para el diseñador, pues ahí conoció a su futuro colega, Enzo Ferrari.

Después de varios años de trabajar para su hermano, en 1930, Battista establece su propia compañía: “Carrozzeria Pinin Farina”. Al poco tiempo, su empresa que producía entre siete y ocho carrocerías al día, estableció relaciones con General Motors y Renault, lo que provocó un gran reconocimiento internacional.

Además de servir a estos dos fabricantes, Battista también trabajó para otros fabricantes de automóviles: Alfa Romeo, FIAT, Lancia, Nash, Peugeot y Ferrari.

En el caso específico de esta última, Enzo Ferrari, su amigo cercano, llevó sus diseños característicos al escenario mundial, usando los cuerpos de Battista en todos sus modelos. Así, el nombre Pininfarina se convirtió en sinónimo de Ferrari.

En 1951, el Cisitalia 1946 se exhibió en el Museo de Arte Moderno de Nueva York como uno de los ocho autos más destacados de nuestro tiempo. Asimismo, este automóvil estableció el estándar para los automóviles de la posguerra.

Hombre de familia para siempre, Battista confió su empresa y el trabajo de su vida a su hijo Sergio “Pinin” Farina y a su yerno Renzo Carli cuando se jubiló en 1961.

En ese mismo año, el gobierno italiano autorizó el cambio del apellido de Battista de Farina a Pininfarina como símbolo de gratitud por sus contribuciones como portador de la antorcha de la industria automotriz italiana.

En 1966, a la edad de 73 años, con la muerte de Battista Pininfarina en Lausana, Suiza, el mundo perdió a un gran empresario y, quizás, al mejor diseñador de autos de la historia.