La pausa

Ciudad de México

Un partido de fútbol rápido, con cierto ritmo, de ida y vuelta, es sumamente entretenido. Un partido veloz e intenso se aprecia muchísimo en la actualidad. Jorge Valdano dice que cuando un partido se juega a ese compás se agradece una pausa. Xavi Hernández era un mago para ejemplificar este concepto.

La pausa es elemento esencial del juego. Le da un respiro, otro sentido, y ayuda a que todos los integrantes tomen una nueva perspectiva del partido; de su rol en el mismo y de lo que podrían aportar cuando se retome la intensidad con la que se jugaba.

El mundo entero está jugando ese partido, que ahora vive una gran, obligatoria y necesaria pausa. Y, más que pensar en todo lo que perdemos, podemos aprovechar para valorar y agradecer todo lo que tenemos, incluso en esta crisis histórica.

Es impresionante lo conectados que estamos, tanto para contagiarnos como para comunicarnos, para cruzar fronteras y límites. Las comunicaciones están tomando un nuevo sentido, nos acercan a quienes están lejos, pero, irónicamente, viven el mismo problema.

Este alto a nuestro día a día nos ha obligado a leer, a pensar, a valorar el salir, el convivir. A ser más creativos, ver las redes sociales llenas de ingenio y solidaridad; es viva muestra de la capacidad humana. Hemos aprovechado el tiempo con la gente cercana, con la familia. Nos hemos obligado a ser más limpios en casa. Somos más introspectivos, pero, a su vez, pensamos mucho más en los demás de lo que lo hacíamos.

El concepto “seres queridos” y la concepción de “los demás” adquieren otra dimensión. Nos damos cuenta del impacto y la importancia que tienen en nuestra vida, desde el ver caras distintas en un restaurante o compartir una sonrisa, hasta la posibilidad de ser un medio de contagio.

Vemos distinto la salud. La fragilidad y la fuerza de la humanidad, que ahora se separa un momento para estar juntos siempre; porque necesitamos sumar todos viviendo alejados.

Son muchas las lecciones; estamos dando un respiro al mundo, a la naturaleza. Un alto al estrés y a la velocidad con la que vivimos día a día. Es momento de reflexionar, valorar y aprender. Y salir de este paréntesis en la historia de la humanidad como mejores personas. Aprovechemos la pausa.