CORONAVIRUS - LNBP

Cómo viven la cuarentena los jugadores de Capitanes CDMX y Fuerza Regia

A pesar de que la temporada de la LNBP ya terminó, la pandemia del COVID-19 ha afectado los entrenamientos y rutinas de ejercicio de los basquetbolistas.

Cómo viven la cuarentena los jugadores de Capitanes CDMX y Fuerza Regia
@CapitanesCDMX

 

La temporada de la Liga SiSNova LNBP 2019-2020 terminó el 28 de febrero con la consagración de los Soles de Mexicali por cuarta vez en su historia como los monarcas del baloncesto mexicano. Con la competencia en receso hasta que se anuncie el calendario del nuevo curso, los jugadores que no han podido enrolarse en alguna de las pocas ligas que se mantienen en activo por la pandemia del coronavirus aprovechan la cuarentena para convivir con sus familias y afinar sus rutinas de ejercicio para no perder la condición física.

Los Capitanes de la Ciudad de México quedaron eliminados de la batalla por el título de la LNBP al perder la serie de semifinales de la Zona Oeste frente a Aguacateros de Michoacán 4-1 a inicios de enero. El equipo detuvo sus actividades el pasado 17 de marzo, incluidos los entrenamientos de toda su división de Fuerzas Básicas, debido a la pandemia del virus COVID-19. Mientras tanto, 'Pery' Meza comparte tiempo con su hijo, Rigoberto Mendoza envía mensajes para crear conciencia sobre el distanciamiento social y el coach asistente Pedro Carrillo se entretiene viendo partidos históricos, como la final España vs Estados Unidos de los Juegos Olímpicos de 2012.

En teoría, gran parte del roster actual repetiría en la aventura de los capitalinos en la G League a partir del segundo semestre de 2020.

Fuerza Regia

La quinteta de Francisco Olmos no pudo hacer válido el bicampeonato y entregó el cetro in-extremis 4-3 a los Soles de Mexicali en una emocionante final. El grupo rompió filas y el roster que presenten los subcampeones del baloncesto nacional para la siguiente temporada será distinto. Entre tanto, David Huertas entrena sus crossovers con su perro y David Cubillán convierte el jardín de su casa en un gimnasio improvisado. No hay que perder ritmo.