El fútbol mexicano a los extranjeros y los mexicanos al fútbol extranjero

Ciudad de México

La última Asamblea de Dueños del futbol mexicano aprobó la reducción gradual de extranjeros para los equipos. A partir de la temporada 2020-2021, los clubes podrán registrar hasta 11 extranjeros y nueve como titulares; y para la campaña 2022-2023, a un total de nueve con siete en la alineación.

El objetivo de esta norma es fomentar el talento de jóvenes mexicanos al darles más oportunidades y minutos, y que esto sea un semillero para las selecciones menores. El objetivo no solo es bueno, es necesario, pero la forma no es necesariamente la correcta. Si fuera así, yo me pregunto, ¿qué pasa con Chivas?

Para mí, el tema de los extranjeros en el fútbol será siempre una cuestión calidad, no de cantidad. Eso pasa en cualquier liga. Y, para ello, pondré de ejemplo a Europa, que es la principal referencia, donde más extranjeros hay en las ligas, y donde sus selecciones nacionales han alcanzado grandes resultados a nivel internacional.

En 1995, la Ley Bosman estipuló que cualquier jugador comunitario pudiera jugar en cualquier país de la Unión Europea sin ocupar un puesto de extranjero. Se pensó que esto sería el fin de las selecciones europeas por el mismo principio por el que se cree que el nivel de la Selección Mexicana aumentará al reducir el número de extranjeros.

Desde la implementación de la Ley Bosman, cinco Mundiales de los últimos seis han sido conquistados por selecciones europeas. Las ligas europeas están repletas de extranjeros; prácticamente la mitad de los jugadores registrados nacieron fuera de las fronteras de los países en los que juegan, como es el caso de Inglaterra, donde el 65% de sus futbolistas (328) son foráneos.

Un buen ejemplo de este modelo exitoso es Bélgica, que ahora cuenta con una generación de oro con la que logró el tercer lugar del mundo en Rusia 2018. La Jupiler Pro League tiene acceso ilimitado de extranjeros a su liga, que constituyen el 59.8% de los jugadores (291) y la mayoría de sus figuras juegan fuera de su país.

Vivimos en un mundo global. Aunque suene contradictoria, el nivel de una liga con extranjeros hace que el nivel de una selección suba, pero, para ello se necesitan ciertos requisitos. Por ejemplo, el mejor rendimiento de la Selección Mexicana ha sido cuando más jugadores mexicanos militan en el viejo continente. Si reduces tu competencia a solo mexicanos, se vuelve monótono y aburrido. Hay que abrir los ojos y aspirar a más dentro y fuera del país.

Aunado a esto, mientras más mexicanos se necesiten en el futbol mexicano, menos podrán exportarse. Es decir, usemos a buenos extranjeros para subir la barra del fútbol nacional y demos oportunidad al talento mexicano de desarrollarse y competir contra lo mejor a nivel mundial. Un buen futbolista destaca en la cancha, da igual la nacionalidad que tenga o el país en donde juegue.

La inversión tiene que estar hecha en fuerzas básicas, en cómo se desarrollan los jugadores, en procesos, en trabajo de psicología del deporte, en la relación y convenios con grandes clubes a nivel mundial; sobre todo, europeo. En que los jugadores mexicanos muevan el balón alrededor del mundo. En que grandes jugadores extranjeros lleguen a nuestro país por calidad y no por comisión a un promotor. Abramos el futbol mexicano a los extranjeros, e impulsemos a los mexicanos al futbol extranjero.