Capitanes
80
FIN
78
Santos

Capitanes 80-78 Santos

Los Capitanes reinan en la histeria y el caos frente a Santos

Partido de infarto en el Juan de la Barrera, decidido por dos libres de Hernández con dos segundos por jugar. Lío arbitral en los minutos finales.

Los Capitanes reinan en la histeria y el caos frente a Santos

Duelo histérico en el Juan de la Barrera en la noche de estreno de la NBA. Qué mejor homenaje que una velada de baloncesto impúdico y demencial, en el que triunfaron los jadeantes Capitanes 80-78, sometidos a la furia final de los Santos de Wihelrmus Caanen. Héctor Hernández, inesperado héroe con sus dos libres de cierre, y un epílogo ciclónico.

Un largo doble de Orlando Méndez abrió la velada en el Gimnasio Juan de la Barrera. Replicó Brandon West, quien citó a duelo a Joel James. Un hercúleo combate de titanes a porrazos que resonaban como la tormenta del miércoles en la Ciudad de México. West, cuyo manotazo en la pintura ostenta el índice de mortalidad de una mordida de cobra, desarmó a Méndez y ‘Virito’ con dos sellos al vacío. No obro por su cuenta, claro. Contó con la inestimable puntería de Fernández y la guardia de Pierre-Charles. No fue sino hasta que James descubrió una grieta bajo West, con el cambio de mano bajo el aro, cuando los Capitanes encontraron la pintura. Para entonces, el marcador ya era 23-28.

El partido se internó en un laberinto de paredes de cristal. Cada cual se estampó en las trampas del rival, hasta que ‘Rigo’ Mendoza encontró finalmente su tiro externo y, con dos triples frontales, disolvió la ventaja de Santos (32-32). Andriassi lanzó una daga, estilo Steve Nash, que James convirtió en gozo y oxígeno. 34-32. Las incursiones de ‘Rigo’ y el tesón de Andriassi, doble en la esquina, devolvieron el color a Ramón Díaz. El rally de 11 puntos, el máximo de la velada, hasta entonces, concatenó con la sequía potosina: tres minutos sin red (40-32).

West siguió haciendo sangre, pero el triple entente Méndez-James-Rigo (33 puntos combinados mediado el tercer cuarto) respondió como cuerpo antidisturbios, al que se sumó Ernesto Oglivie. La visión de Méndez, un Napoleón del parqué, predijo la estirada de ‘Virito’ bajo el aro. Tal cerco a West descubrió los costados, por donde Rosales y Esparza una terraza donde explotaron sus aptitudes de francotiradores. La brecha se cerró al mínimo (53-52). El triple de Fernández desde el codo (59-59), obtuvo réplica inmediata de Andriassi , justo antes de que Capitanes entrara en depresión.

Prosiguió un intercambio de misiles a distancia: Andriassi, Hernández, Chinedu. Lluvia de fuego. Díaz y Caanen otorgaron licencia para disparar a discreción; la duela fue un territorio sin ley regido por el mero instinto de supervivencia. Entonces, Orlando Méndez trazó un arcoíris que entró limpio, diáfano. El Juan de la Barrera fue electricidad. El triple de Cintrón devolvió el estado de depresión, mismo que ayudó a ahondar el fructífero viaje de Fernández al paredón. La bandeja de Oglivie puso el partido a cocer a fuego lento hasta que la pérdida de Fernández motivó una diatriba entre Caanen, Díaz, los jueces y el instant replay. El verdecito, ahora sí, falló a favor de Capitanes, pese a los aspavientos de Caanen. Lío, otra vez. El doble acierto de ‘Virito’ Hernández en la línea avivó el fuego. El alley-oop de saque pegó en el aro, entre la histeria y el terror. Al final, los Capitanes reinaron en el caos.