ENTREVISTA | 75 ANIVERSARIO DEL PUEBLA

Emilio Maurer: "El Puebla fue un grande del fútbol mexicano"

Emilo Maurer fue presidente de 'La Franja' a finales de la década de los 80 e inicios de los 90. Bajo su mando, 'Los Camoteros' alcanzaron el doblete Copa-Liga y la Concacaf.

Emilio Maurer, expresidente del Puebla
Mara González MEXSPORT

Emilio Maurer es historia del fútbol mexicano. Como directivo del Puebla, comandó a uno de los equipos más poderosos de aquella época: la transición entre las décadas de los 80 y 90. Aravena, Poblete, Larios, 'Chicharo' Hernández, Marcelino Bernal conformaron una máquina que capturó el doblete Liga-Copa en la temporada 1989-1990 y, por ende, el Campeón de Campeones. Después de conquistar la Copa de Campeones de Concacaf (hoy Concachampions), Maurer asumió la presidencia de la Rama de la Primera División de la Federación Mexicana de Fútbol. Una turbulenta gestión al frente del fútbol mexicano terminó con su renuncia y un proceso judicial en su contra en 1993.

Hoy, es diputado local por el distrito XI local de Puebla en representación de Morena y contempla (sufre) con su 'Franja' a la distancia. La directiva encabezada por la sociedad entre Manuel Jiménez García, Alejandro Ruíz Delgado y Héctor Álvarez Tostado invitó a Maurer al partido de aniversario 75 frente al Real Betis a disputarse el domingo 28 de julio en el Estadio Cuauhtémoc. "Feliz de la vida iré, tenía tiempo que un equipo no me invitaba al estadio, les agradezco mucho", se congratula Maurer, un poblano de sepa.

- ¿Qué significa el Puebla para usted?

El Puebla, para mí, son los más bellos recuerdos. Lo que logramos en tiempos pasados, lo que luchamos, lo que hicimos. Nací en Puebla y desde muy pequeño fui un enamorado del equipo. Cuando vi que lo tenía en mis manos, cuando sentí que era parte importante del equipo, fue el resultado de una lucha y una ilusión de toda una vida.

- ¿Cómo convirtió al Puebla, un equipo que entonces tenía solo un campeonato de liga, en una potencia del fútbol mexicano a finales de los 80?

Después de varios vaivenes, de años buenos, malos, regulares, de unos tiempos que estuvo en propiedad de nosotros, otros en los que estuvo en propiedad de gobierno, llegó (Mariano Piña) Olaya (gobernador de Puebla 87-93) y lo convencimos de que nos vendiera al equipo. Nos juntamos un grupo de directivos con el único fin de hacer al Puebla campeón. Le compramos el equipo al gobierno y nos dedicamos a formar una institución fuerte.

- Tuvieron el buen ojo de traer a jugadores como Poblete, Aravena...

Los trajimos y ellos, cuando llegaron, ya eran cracks, ya eran famosos, pero aquí se hicieron más. Hicimos una familia, un equipo de fútbol, pero más que todo, una familia. Una familia que luchaba por el campeonato, que era una tragedia cuando perdía y una alegría cuando ganaba. No era un equipo del 'ahí se va', tenía muy bien fijas sus metas, sus ilusiones. Había una unión entre directiva, cuerpo técnico y jugadores que, creo, no ha sido copiada por ningún otro equipo.

- ¿Cuál es su mejor recuerdo al frente del Puebla?

Mi máximo recuerdo es cuando fuimos campeones (temporada 89-90). Fuimos a jugar con la U. de G. a Guadalajara: ganamos 1-2. Llegamos a Puebla; el estadio, lleno; la ciudad, prendida. Empezamos perdiendo y ganamos 4-2, con goles de Aravena, un juegazo de Poblete, con un equipo que era todo entrega, todo lucha, todo calidad. Ese es mi mejor recuerdo: el estadio lleno cuando salté a la cancha a felicitar a los jugadores y a Manuel Lapuente (entrenador). Es un recuerdo que hasta ahora lo vivo y me emociona. Los recuerdos que tuve con el Puebla son los mejores de mi vida desde el punto de vista deportivo y lo sigo gozando. Es una dicha haber estado con ese puñado de valientes que definitivamente hizo historia.

- ¿Qué pasó con el Puebla? Después de esa época, el equipo ha sufrido descensos, ha comprado franquicias para no desaparecer y solo ha ganado una Copa (Clausura 2015)...

Éramos una familia y eso empezó a olvidarse. Ahora, si se pierde no importa y si se gana tampoco le damos la debida importancia. De repente ha habido buenos directivos, como el caso de los señores Bernat (Francisco Bernat), que perdieron su dinero y lucharon mucho pero no pudieron. Luego, directivos pésimos como los señores Chargoy, que estuvieron a punto de acabar con el fútbol poblano. Ha habido inestabilidad; ese valemadrismo se contagia. Cuando la directiva es un valemadrismo (sic), el jugador es un valemadrista y todo mundo se contagia. Y el estadio vacío, se acostumbran a un estadio vacío; se acostumbran a ganar y perder sin importarles.

- ¿Cómo analiza la situación actual del equipo?

Ahora tenemos un entrenador que más o menos tiene la mística de nosotros, Chelís, que es todo entrega, todo lucha, pero no le dan la suficiente calidad. Tiene gente positiva como 'Rambo' Sosa (vicepresidente deportivo), pero no es suficiente. Al equipo lo maneja TV Azteca como un programa de televisión que es los viernes a las 9 de la noche, un horario terrible, incómodo; el aficionado llegará a medianoche o a 1 de la mañana a su casa. Les importa el programa de televisión, lo que se cobra por los derechos, y no les importa la comodidad del público. La inauguración contra Xolos (jornada 1 del Apertura 2019) fue una verdadera tristeza. Hace tiempo que no asistía al estadio; ahora fui y, la verdad, casi salgo llorando. Ni un solo cohete, ni un fuego artificial, ni algo diferente que diga 'empieza una nueva temporada, vamos a luchar'. Nada de nada, todo frío, las tribunas vacías. La directiva no hizo algo espectacular para unir a los poblanos. Nuestro lema era ‘somos muchos más que 11’. Ya era una mística y se perdió. Ahora difícilmente son 11 porque es un equipo desangelado. Es triste ver que tu equipo es un programa de televisión.

- Con el convulso clima político que vive Puebla, con elecciones extraordinarias, gobiernos interinos, ¿cree que el equipo no es más una prioridad para el gobierno? Porque siempre ha recibido ayuda de las administraciones...

El gobierno del Estado no tiene esa obligación. Puede alguna vez hacer alguna conjunción, que ponga su granito de arena. Pero, primero, tiene que probarlo la directiva, no nada más pedir al gobierno del Estado que apoye. La administración no va a arriesgar su capital si no tiene un proyecto sólido al cual ayudar. Para que el gobierno coopere necesita ver que la iniciativa privada ponga la primera piedra. El gobierno no va a cooperar con una directiva pasiva.

- ¿Tiene usted algún tipo de injerencia o asesoría en el equipo?

Sinceramente, si yo tuviera una injerencia en el equipo, no estaría como está. Cuando estuve, fuimos campeones dos veces. Fuimos ejemplo de hacer las cosas. Dicen que el que se echa porras uno mismo es malo, pero sí, éramos diferentes, luchamos diferente y teníamos muchas perspectivas.

- ¿El Puebla es un equipo grande?

El Puebla fue un equipo grande. El Puebla fue el equipo a seguir. Fue. Ahora, se ha convertido en otra cosa por malos directivos, por gente como los Chargoy que casi acaban con él. Los actuales directivos están haciendo su lucha dentro de lo que pueden hacer. Fuimos grandes. Ahora no.