AUSTRALIA OPEN

Andy Murray, el cuarto miembro del 'Big Four'

Andy Murray, el cuarto miembro del 'Big Four'

Getty Images

Tras jugar lo que podría ser su último partido profesional, Murray se lleva consigo un legado difícil de igual en el mundo del deporte blanco.

Andy Murray lo entregó todo, quizá por última ocasión en su carrera. El tenista británico se presentó al Australia Open tras dar a conocer su intención de retirarse a más tardar en Wimbledon, esto si era capaz de soportar el dolor en su cadera hasta entonces. De tal manera, el primer Grand Slam del año podría marcar el final de vida en las pistas de tenis, misma que siempre será recordada por sus gigantescos logros, comparables con los obtenidos por Roger Federer, Rafael Nadal y Novak Djokovic. 

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Murray sumó tres títulos de Grand Slam a lo largo de su carrera, número que parece bajo junto a Federer (20), Nadal (17) y Djokovic (14). Sin embargo, cada uno de sus triunfos es altamente significativo. En 2013, se convirtió en el primer jugador británico masculino en ganar Wimbledon, el campeonato más importante de la región, desde Fred Perry en 1936. El triunfo tan esperado por el público local llegó sobre 'Nole'.

Su primera victoria en un Grand Slam ocurrió en el US Open del 2012, después de cuatro finales perdidas, incluida la de Wimbledon de ese mismo año. Ese triunfo apareció junto a la medalla de oro de los Juegos Olimpicos de Londres 2012, con lo que se convirtió en el primer jugador en la historia en ganar los Olímpicos y el Abierto de los Estados Unidos el mismo año. 

Hablando de los Olímpicos, es fácil olvidar que Andy es el campeón vigente del evento y en realidad es el único tenista en la historia con dos preseas doradas individuales y además, en dos superficies diferentes. Primero en el césped del All England Club, seguido por su conquista en la pista dura de Río de Janeiro. 

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En 2015, Murray lideró a Gran Bretaña a su primer título de Copa Davis desde 1936, pero fue en 2016 cuando terminó de cimentar su leyenda dentro del 'Big Four'. En aquel año, Andy conquistó tres trofeos de Master 1000, ganó su tercer y último Grand Slam en Wimbledon y volvió a conquistar el oro olímpico, situación que inevitablemente lo colocó en la cima del ranking de la cima de la ATP el 7 de noviembre, convirtiéndose en el primer británico en conseguirlo. 

Asimismo, derrotó a Djokovic en el ATP Tour Finals para crear su propio club como el único jugador en ganar un Grand Slam, Juegos Olímpicos, Master 1000 y el Finals en el mismo año, mientras su aparición en la final del French Open lo convirtió en el décimo tenista de la era abierta en llegar a la final de todos los cuatro campeonatos de Grand Slam. 

En 14 años de carrera, Murray pasó de ser un chico malhumorado sobre las diferentes superficies, a transformarse bajo el mando de Ivan Lendl, conquistar títulos grandes, romper la maldición de casa, llevar a su país a la gloria, convertirse en el mejor del mundo, volverse defensor de las jugadoras de la WTA e incluso recibir el honor Caballero de Gran Bretaña. Todo para finalmente tomar su merecido lugar como leyenda del tenis. Con algo de suerte, su adiós se aplazará hasta Wimbledon.