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Encíclica de la Iglesia Anglocholiana del Partido a Partido

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Era y soy un hermano de la 'Iglesia Anglocholiana del Partido a Partido'. A pesar de respetar a los ateos que brotaron tras el partido ante el Barça, todos invocando a un riesgo mayor por los mimbres que tiene ahora el 'Pastor Simeone', incluyendo a Busquets y a Alba en sus comentarios después del partido. Irónico, después de ver su distribución en el campo con cuatro pivotes (Arthur, Vidal, Sergi Roberto y Busi), vamos como si hubiesen jugado con Malcom y Dembélé abiertos. Yo sigo creyendo en los evangelios del técnico rojiblanco en partidos ante conjuntos que le doblan en potencial. Su paciencia y rigidez táctica me siguen haciendo creer que es el camino para volver al paraíso Neptuno, sin pedir a la carta cómo lo deben de hacer sus rivales, esa visita a Neptuno que disfruté siete veces desde su llegada.

Cuando Guardiola fue a ver entrenar al Cholo le intentó convencer de su filosofía. El Cholo le frenó y le dijo: "A mí no me gusta ese fútbol, lo siento". Cuando contratas a un entrenador como Simeone sabes que no te va a engañar y que lo que cree se lo transmite a los suyos. Es cuestión de fe. O de gustos. Aunque reconozco que no es perfecto, y alguna errata te encuentras en este viaje. Por ejemplo, el otro día, tras el gol de Costa y su consiguiente lesión, esperaba la entrada de Thomas en lugar de Correa. A los ateos les chirriará ésto, pero si conoces y crees en sus mandamientos, era lo esperado. Es tan cierto que los rojiblancos van creciendo en presupuesto y estructura como que a día de hoy están en decimosegunda posición en la escala de presupuestos europeos; detrás de Liverpool, Dortmund o Arsenal, por ejemplo. Ya decía mi admirado Azuara que de fútbol y medicina todo el mundo opina. Yo, mientras tanto, seguiré leyéndome la biblia de Simeone con sus pequeñas erratas y sus muchos aciertos. Cuestión de fe.

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