De los 'shorts' mínimos en el Vicenza al Convenio Colectivo de las futbolistas

Nefasto error. El Vicenza Virtus es un club italiano que milita en la Tercera División y que ha saltado a la fama por la idea de su dueño, Renzo Rosso, empresario de moda, de que las recogepelotas de los partidos sean adolescentes vestidas con mínimos shorts y camisetas de tirantes. Las jóvenes, que tienen entre 15 y 16 años, son las jugadoras del club de voleibol Anthea Vicenza Volley y ya han tenido que soportar algún que otro comentario fuera de tono en los partidos y también en Redes Sociales. La Associazione Nazionale de Atlete en Italia ha repudiado esta medida  y ha llamado a la Federación Italiana de Fútbol para que acabe con un "indigno espectáculo de sexualización de menores". Por lo explicado desde el club, la intención era dar visibilidad al deporte femenino, pero se les ha ido de las manos. La mujer y su cuerpo como reclamo. No me vengan con el argumento de que ellas ya visten así por la calle, una cosa es decidir tú lo que quieres llevar y otra que te obliguen a hacer de ello un uniforme.

Muy lejos. Está comprobado que el deporte es un gran vehículo para la igualdad, para el empoderamiento de la mujer, pero si seguimos poniendo el foco en la belleza o la vestimenta de una deportista para convertirlo en noticia, estamos aún muy lejos del objetivo. No hace mucho tiempo la polémica llegaba con la ropa utilizada por Serena Williams o porque se hacía referencia a las bellas piernas de otra tenista. Son muchos años de retraso y ya no vale con el masivo apoyo a las mujeres en los días festivos ni con ponerse lazos morados ni con las famosas cuotas.

Dar un paso. Un gran paso, por ejemplo, sería conseguir el Convenio Colectivo para las futbolistas. Dicho Convenio ha terminado por convertirse en una batalla sindical, en vez de pensar en los derechos de las futbolistas, los actores (AFE, ACFF, Futbolistas ON y UGT) parecen más preocupados de ver quién se lleva el gato al agua, porque el fútbol femenino se está convirtiendo en un plato apetitoso. El Mundial de Canadá en 2015 se convirtió en un punto de inflexión para las futbolistas. Por primera vez las jugadoras se unieron reclamando un trato digno, unas condiciones razonables y un futuro esperanzador. Desde esa fecha se han conseguido dar pequeños pasos en las condiciones tanto a nivel deportivo como económico, hay una competición con el gran patrocinio de Iberdrola y respuesta mediática, pero todo es mejorable y si queda por escrito y legislado será extraordinario. Mientras tanto, disfrutemos del Barcelona-Glasgow y el Wolfsburgo-Atlético que mañana juegan en ese gran escaparate que es la Champions.

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