El Atleti del patriarca Giménez

Salió reforzado el digno rival de la capital en el derbi madrileño. Justo reparto de puntos en un encuentro con dos caras diferentes. En la primera, y sabiendo del orgullo dañado de los de Lopetegui en Sevilla, el Cholo desactivó, como suele hacer en el Camp Nou con el Barça, esa salida en tromba con una presión alta no dejando contagiar a la afición con ese primer arreón. El segundo mandato: Oblak en saques de puerta, ante la presión de los tres puntas, pelotazo y segundas jugadas. Todo le salió bien a los rojiblancos ante un Madrid que me sigue pareciendo descompensado con el 4-3-3, mucho más cómodo con un centrocampista creativo por dentro. Esta vez fue Ceballos, en otros encuentros podría ser Isco. El malagueño y Marcelo, sobre todo en el Bernabéu, provocan más soluciones que problemas. Se sintieron cómodos los rojiblancos con uno más en el medio, con un Rodrigo, que junto a Lemar, hace que los rojiblancos este año también en pasajes del encuentro se puedan defender con pelota, sin perder sus trampas por el centro, y tras robar, salir en modo centella con Griezman y Costa. Ambos, una pena, perdieron sus duelos con Courtois. En el segundo tiempo, con la entrada de Ceballos, los del Cholo perdieron el control y volvieron a mutar en gato panza arriba. Y es ahí donde apareció el gran Giménez. El uruguayo cogió su bastón y cual patriarca empezó a mandar en su parcela, con ayudas a Godín en una mala salida de pelota, en una anticipación a Benzema, despejando balón de cabeza a ras de suelo o en un mano a mano con Asensio hasta arrinconarlo sin darle posibilidad de chutar a gol.

El uruguayo estuvo imperial en un segundo tiempo donde la entrada de Ceballos multiplicó los problemas de los rojiblancos. El madridista tomó la batuta blanca, motivó confusión en Lemar sobre cuál era su cometido. Hasta hizo reaccionar al Cholo con su cambio, metiendo primero a Correa y luego a Thomas (acertadísimo el cambio por Costa) mandando a Saúl a achicar agua por esa banda izquierda que se convirtió en un criadero de peligro. Hace dos semanas, los titulares del peor arranque de la era Cholo dan paso ahora a dos puntos de la cabeza y con unas sensaciones de que este Atlético ha sumado a su fiabilidad, detalles de confort con los elementos de serie, Lemar y Rodrigo. Sensaciones, ideas más claras de los rojiblancos, que son el equipo menos goleado del campeonato, ante un Madrid que sigue con sus ecuaciones de Ceballos y 4-4-2 o Asensio y 4-3-3.

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