El gesto de Leo Messi

"Lo importante es que esté bien el pequeñín”. El pequeñín es Leo Messi, héroe desde el principio al fin de un partido que empezó enredado. Y esa frase es don Luis Suárez, tertuliano mayor de Carrusel. Tras el gol temprano del Huesca, el Barça se enredó con viejos insomnios hasta que apareció el pequeñín. Un gol hecho con el tiralíneas que él mismo le presta a la delantera. Entonces fue cuando, en el mismo Carrusel, el infalible lexicólogo del fútbol, Lluis Flaquer, expresó este eslogan: “¿Tienes problemas? ¡Llama a Leo!”.

Por el campo circularon las distintas versiones del argentino. Junto a él brillaron algunos de los que ya parecen clásicos: Rakitic, Alba, Dembélé. Es difícil sustraerse a esa magia, a la que se sumó, al fin, Luis Suárez el uruguayo, rescatado por Messi a una fiesta que parecía que iba a seguir celebrándose sin él. Messi dio además una lección de capitanía y de humanidad. Un penalti póstumo que debía caer a sus pies fue desviado a su vecino. Y se vio radiante al uruguayo triste. El milagro del 8 es de Messi. El resto son acompañamientos.

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