Marcelo, el abismo y la llave

No hay entrenador que no vislumbre la gran debilidad defensiva que tiene el Real Madrid en el lateral izquierdo. Frente al Girona, con el peligro conocido de Portu, Marcelo parecía obligado a ser más aplicado de lo habitual. El brasileño se descuida, obliga a los centrales a salir de sitio una y otra vez. Agranda las pájaras de Ramos. Ni siquiera, Casemiro, aún fuera de punto, es capaz de tapar ese abismo defensivo que es el lateral zurdo blanco. El problema es que no tiene réplica en la plantilla y eso es malo. Reguilón, por muy buenas sensaciones que dejase en pretemporada, no alcanza para apretarle. Causa sensación de vulnerabilidad y eso no se lo puede permitir Lopetegui. Lo demostró con el cambio de Varane, cuando la remontada estaba conseguida.

Por el contrario, su personalidad es arrolladora. Cuanto peor parece el Madrid, más quiere el balón, se echa el equipo a la espalda y se convierte en foco permanente de peligro para los rivales. Junto al muy buen partido de Benzema y a los penaltis cometidos sobre Asensio, volvió a ser una llave mágica en los momentos más delicados del encuentro, cuando el Girona creía poder repetir la machada de la temporada pasada. A partir de Marcelo, el Madrid creyó primero y creció después, hasta permitir una remontada que habla bien de la salud del grupo y del espíritu que Lopetegui está consiguiendo trasladar a su equipo.

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