La etapa más esperada del año

¡Ojalá hubieran puesto una etapa así antes de mi retirada!”. Esa fue la exclamación de Alberto Contador el pasado 17 de octubre en París, cuando conoció que el recorrido del Tour de Francia 2018 había incluido una jornada de 65 kilómetros con tres grandes puertos: Peyresourde, Val Louron y Saint Lary. Contador era amigo de estrategias sorprendentes, de ataques largos e inesperados… Ese trazado por los Pirineos invita a ese ciclismo espectáculo. La etapa ya había triunfado mucho antes de su disputa. Ha abierto un debate, ha creado una expectación desbordante… Al fin ha llegado la semana decisiva. Será el miércoles: 25 de julio. Un desafío frenético de poco más de dos horas, en las que los ciclistas no podrán guardarse nada. A tope desde la salida, que se iniciará en subida. Habrá que calentar bien en los rodillos.

El debate se acentuó el pasado mes, cuando se difundió que no habrá neutralizada y que la salida se organizará con varios grupos escalonados. Aún no se han anunciado los detalles. En principio parece una incitación al ataque, la búsqueda de un Contador que lance la carrera sin tregua. También una forma de evitar que un equipo, como pueda ser el Sky, bloquee la carrera. Los ciclistas consultados por As no dieron mucha relevancia al invento, porque opinan que la reagrupación será fácil y rápida. Podría ser. Estas cosas, como de costumbre en el ciclismo, dependen del ánimo del pelotón y de sus ganas de pelea. Javier Guillén, siempre amigo de innovaciones, ha aplaudido la iniciativa: “Puede no pasar nada y también puede pasar de todo”. Mañana lo sabremos. Pero, de momento, la idea ya ha triunfado antes de empezar.

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