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Dando vueltas a la fatiga de Iniesta

Catorce goles vimos ayer, día de cierre de la segunda ronda en la fase de grupos. Vimos cosas buenas, particularmente a Colombia, que se desquitó de su mal arranque. Jugó muy bien, porque tiene voluntad, disciplina y jugadores de singular calidad. También gustaron Senegal y Japón, en su duelo terminado en tablas. Dos países distintos y distantes, enfrentando estilos, explicándonos la amplitud del abanico del fútbol. Y vimos a Inglaterra apisonar a Panamá, con tres goles de Kane, que le disputará a Cristiano la Bota de Oro. Panamá perdió con buena cara: celebró su gol como si no hubiera encajado antes seis.

Hoy volvemos nosotros, ante Marruecos. Llevamos cuatro puntos, lástima de ese empate ante Portugal. Jugamos bien, pero la suma del ‘efecto Cristiano’ y el ‘efecto De Gea’ nos dejó en un punto. De no ser por eso, y tras haber ganado a Irán, hoy podría permitirse Hierro el lujo de dar descanso a todos los titulares y actividad a los que vienen detrás. Eso siempre es bueno porque refresca a unos y alivia la ansiedad de otros. Pero no es así y ahora la duda es si dar descanso a Iniesta o no, para que no se vea señalado. Iniesta no jugó bien ante Irán, aunque nadie olvide que de su pie nació el pase del gol. Pero está en los 34 y necesita pausas.

Basta empatar, y aun perdiendo podríamos pasar a octavos de rebote, pero importa el liderato del grupo, por prestigio y porque tal y como están las cosas dará seguramente lugar a un recorrido en principio menos arduo hacia la final. Pero Marruecos no será cualquier cosa. He aquí una selección que ha jugado bien los dos partidos, pero está fuera porque los perdió a causa de una suma de mala suerte y falta de remate. Pero su ambiente interior no se ha resentido, ni tampoco la forma en que les miran en su país, orgulloso por la clasificación y por su juego. Saldrán a quedar bien, sin nada que perder, y eso puede hacerles más peligrosos.