El Madrid está sobre aviso: el runrún de la estrategia

La paradoja. El Madrid escapó en Múnich de la superioridad futbolística del Bayern en diferentes fases del juego y alcanzó un resultado extraordinario por su capacidad de sufrimiento. Se jugó casi siempre en la periferia del área madridista. Las jugadas de estrategia fue uno de los registros en los que el Madrid soportó con mayores dificultades la carga alemana. El Bayern ejecutó hasta diez saques de esquina (seis botados por James y cuatro por Kimmich) y cuatro faltas laterales (repartidos los lanzamientos entre James y Thiago), que derivaron en cinco buenas ocasiones de gol. Sin embargo, se dio la circunstancia que un córner del Bayern acabó en el 1-2 de Asensio tras un error grosero de Rafinha. Es una virtud reconocible del Madrid. Se coloca en defensa perfilado para montar una posible contra tras el despeje. Lucas y Asensio, dos de los futbolistas más veloces, se ubican en la línea del área y salen rápido a la segunda jugada. Cualquier equivocación rival en zona de rechace le supone una oportunidad de despegue.

Ramos, de libre a Lewandowski. La ventaja del Bayern en el balón parado resultó manifiesta en el primer tiempo. De inicio, con su defensa mixta habitual, Zidane asignó las siguientes marcas individuales: Varane-Hummels, Casemiro-Javi Martínez, Marcelo-Müller y Carvajal-Lewandowski. Cristiano y Kroos protegían el primero palo y Modric, Lucas e Isco se instalaban en la frontal. A Ramos le encargó situarse en zona, lo más cerca posible de Carvajal para ayudarle con Lewandowski. No funcionó. El polaco ganaba una y otra vez la posición de remate y cabeceó tres veces. Zidane rectificó tras el descanso. Ordenó a Ramos la sujeción de Lewandowski y Carvajal pasó a custodiar a Süle, que se fue incorporando a todas las estrategias. En parte, el Madrid logró sacudirse el dominio del Bayern. Se espera que Zidane repita la fórmula en el Bernabéu. Sin Carvajal, podrían ser Kroos o Cristiano los que fijaran a Süle. Ni Lucas ni Kovacic están cualificados para una responsabilidad aérea de este tipo.

El saque en corto. Sólo lo utilizó una vez en todo el partido de Múnich, pero es frecuente ver al Bayern sacar córners de esta forma. Kimmich llega desde atrás y recibe de James con la intención de sorprender. El futbolista alemán envía el balón con rosca hacia el segundo palo donde acostumbran a atacar Javi Martínez, Lewandowski o Süle. Hummels y Müller esperan ese segundo toque en posiciones más centradas.

Javi Martínez, desde atrás. Las faltas laterales del Bayern varían si el lanzador es James o Thiago. El colombiano busca un centro más directo y al punto de penalti (véase la ocasión de Lewandowski justo después del 1-1 de Marcelo). Thiago, en cambio, suele mandar balones más altos, pasados y hacia el palo largo. Javi Martínez es la referencia. Salta para cabecear de nuevo hacia el corazón del área.

La posición de Müller

Casi siempre se separa del núcleo de jugadores del Bayern. Su función se asienta en convertirse en un segundo rematador después de que un compañero peine o un mal desvío del contrario. A Marcelo le toca sujetarle, pero Müller ya estuvo cerca de marcar en la ida.

James y un cometido peculiar

Si no es el lanzador, no es extraño ver a James incorporarse al área para intentar finalizar desde segunda fila o importunar con sus movimientos. Es un recurso interesante para el Bayern en caso de que Lucas le mida en zona. El Madrid tendría más problemas para armar la transición.

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