Red Bull falla en su gestión

Me gustan los pilotos valientes, decididos, ambiciosos. También creo que un campeón debe ser inteligente, combinar su empuje con la mesura justa en la toma de decisiones correctas en cada instante. Las primeras son cualidades, por lo general, innatas mientras que las segundas se suelen aprender con la experiencia. Max Verstappen atesora, en mi opinión, talento sobrado para convertirse en uno de los grandes de la Fórmula 1 pero antes debe descubrir cómo gestionar su exceso de coraje. Una tarea en la que Red Bull debería ayudarle, muy al contrario de lo que hasta ahora están haciendo en un exceso de proteccionismo de quien consideran, con razón, su joya más valiosa. En Bakú han arruinado la carrera por una pésima gestión de la pugna entre sus pilotos.

Entiendo que es delicado anteponer los intereses de quien podría abandonar la escudería, Daniel Ricciardo, a los del piloto que representa el futuro de Red Bull. Sin embargo, la decisión se hacía obligada porque el desastre se veía venir. Verstappen, con problemas mecánicos, taponaba vuelta tras vuelta a su compañero pese a rodar más lento, con lo que el calentón del australiano fue en aumento hasta el momento crítico. Pueden existir, por supuesto, opiniones diferentes sobre la responsabilidad del incidente, para mí es lo de menos. Lo grave bajo mi punto de vista es que el equipo hayan sido incapaces de evitar ese extremo, no sólo han perdido los valiosos puntos de Azerbaiyán sino que han abierto una crisis de consecuencias imprevisibles.

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