Carolina Marín y Rafa Nadal brillan en casa

Nos hemos acostumbrado a que cada semana haya algún español que obtenga un éxito internacional. En la actual ya habíamos visto a Omar Fraile ganar una etapa del Tour de  Romandía, al Real Madrid meterse en la Final Four, a Kerman Lejarraga proclamarse campeón de Europa… La recolecta suele completarse los domingos, el día que remata muchas competiciones. Y en éste tampoco han faltado. Carolina Marín y Rafa Nadal han alcanzado dos emotivos triunfos con ciertos paralelismos, y no sólo porque los hayan conseguido a raquetazos, sino porque lo han hecho en casa, con sus allegados en las gradas de Huelva y Barcelona, en instalaciones que llevan inscritos sus nombres, el pabellón onubense y la pista central del RCTB, y batiendo récords en sus deportes. Sus reinos ya no son de este mundo, sus logros superan barreras.

Carolina Marín rompía a llorar tras conquistar ante sus paisanos su cuarto título de Europa. Ninguna mujer lo había conseguido tantas veces y sólo un hombre está por delante: el danés Peter Gade, con cinco. En realidad, el mérito de la carrera de Carolina no viene tanto por sus éxitos continentales, sino por haber doblegado el poder asiático en dos Mundiales y unos Juegos Olímpicos, siendo precisamente europea. No es su victoria cualitativamente más importante, pero sí la más entrañable y la más especial. Delante de su gente. La andaluza siempre ha confesado que uno de sus referentes es Nadal. Los dos son jugadores de garra. En la misma fecha, Rafa sumaba su undécima corona en el Barcelona Open Banc Sabadell, el Godó de toda la vida, en el Real Club de Tenis de Barcelona: su club. Otro récord cósmico.

 

 

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