El día que Uruguay dejó en silencio a Brasil y a Jules Rimet

100 HISTORIAS DE LA COPA DEL MUNDO| 14

El día que Uruguay dejó en silencio a Brasil y a Jules Rimet

El día que Uruguay dejó en silencio a Brasil y a Jules Rimet

Getty Images

Lo ocurrido el 16 de julio de 1950 en el mítico Estadio de Maracaná pasó a la historia como la mayor decepción en la historia de la selección de Brasil. Uruguay les arrebató el campeonato de las manos ante 200 mil personas.

Lo ocurrido el 16 de julio de 1950 en el mítico Estadio de Maracaná quedó marcado como la mayor decepción para el fútbol brasileño y un momento cumbre en la historia del fútbol: Uruguay arrebató a la ‘Canarinha’ el campeonato mundial ante 200 mil personas.

Entre los asistentes a aquel partido se encontraba el entonces presidente de la FIFA, Jules Rimet, quien había preparado una ceremonia para coronar a Brasil, pues, en el papel, era poco probable que Uruguay ganara el certamen. Pero la historia cambió. 

Originalmente la Copa del Mundo de Brasil 1950 debió realizarse en el año de 1942, en Alemania, sin embargo, la Segunda Guerra Mundial impidió que el máximo evento futbolístico tomara lugar en el país europeo por lo que tuvo que postergarse ocho años más tarde en Brasil, que fue el único candidato para llevar de vuelta el evento al continente americano.

El curioso formato de este Mundial permitió que Uruguay y Brasil se enfrentaran en el último partido de un cuadrangular final el 16 de julio en el Maracaná. Si Brasil ganaba o empataba, se consagraría como campeón del mundo por primera vez en su historia. Los charrúas llegaban como las víctimas inminentes ante una ‘Canarinha’ que había goleado en sus duelos previos a equipos como España y Suecia con marcadores de 6-1 y 7-1, respectivamente. Además, un antecedente previo entre uruguayos y brasileños favorecía a los amazónicos, ya que antes del inicio de la Copa del Mundo, Brasil venció 3-2 en un duelo de preparación para el Mundial.

Poster oficial del Mundial de Brasil 1950

El apoyo de un Maracaná enloquecido y abarrotado, ansioso por ver el primer título mundial de su selección, podría ser definitivo. Sin embargo, Obdulio Varela, capitán de los uruguayos, habló con sus compañeros en los vestidores y les mencionó que los únicos que importaban durante los 90 minutos eran los 22 protagonistas; los 200 mil espectadores “eran de palo”.

Los primeros 45 minutos fueron de estrés total. Ninguna de las dos selecciones pudo abrir el marcador, lo que dejó al Maracaná en suspenso total. Sin embargo, en la segunda mitad, Albino Friaca Cardoso hizo sentir a la afición cerca de la Copa del Mundo, pero, minutos más tarde, el estadio enmudeció.

Al minuto 66, tras un robo de balón por parte de Ghiggia y un centro para que Juan Schiaffino marcara con un potente disparo al ángulo el empate revivió a los uruguayos. Y al 79’, ocurrió la tragedia: Alcides Ghiggia desbordó por la banda izquierda y metió el balón por el poste del arquero Barbosa. Nadie daba crédito a lo que sucedió en ese momento hasta el pitazo final por parte de George Reader, silbante inglés. Brasil, vestido de blanco, el máximo favorito, en casa, había perdido la Copa del Mundo. Luto nacional

Rules Rimet y su discurso preparado ¿en portugués? Para el campeón…

El entonces presidente de la FIFA, Jules Rimet, decidió abandonar su palco unos minutos antes del encuentro para estar sobre el campo de juego justo cuando el partido terminara. Lo que el mandatario no se imaginó era que Ghiggia cambiaría los papeles. Previo a la ceremonia, había practicado el discurso de felicitación solo en portugués, hecho que no le sirvió de nada ante el triunfo de la ‘Garra Charrúa’.

Ya sobre la cancha, Rimet obvió la ceremonia que tenía preparada y tan solo se cruzó con el capitán uruguayo Obdulio Varela, a quien le entregó el trofeo, casi de incógnito sin decirle una sola palabra; solo estrechó la mano del campeón del mundo ante un Maracaná semi-vacío y en silencio. 

 

Diario uruguayo tras la obtención del título

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