Tan cerca, tan lejos... un mazazo

Estaba en su mano, sólo 80 minutos ante un rival inferior para lograr un sueño, y España no estuvo a la altura. El árbitro no ayudó nada, el rumano minó todo lo que pudo, pero por encima de todo eso, el escaso juego de España. A los Leones les pudo la presión, la responsabilidad, y se clavaron en el día más inoportuno. ¿Y ahora qué? Pues a pensar en la repesca. En caliente tras el mazazo de Bruselas sabe a poco, a nada, pero era el objetivo realista de España antes de comenzar la segunda fase del clasificatorio. Lo que se arrebató a Rumanía, el destino se lo devolvió a los Leones cayendo en Bruselas.

La rabia es grande, y más después de toda la ilusión que se había despertado por méritos propios en las semanas previas, con 16.000 personas ante Rumanía y Alemania, con la presencia de Felipe VI en la grada y con el gran despliegue mediático. ¿Se perderá todo ello? Espero que no, pero tiene pinta de que se ha dejado escapar un tren que podía ser histórico. ¡Ánimo Leones! Y a pelear la repesca, y si no es contra Portugal y Samoa en la primera vía, que sea en el cuadrangular decisivo. No queda otro camino. Japón, pese al dolor en este domingo gris, sigue estando al alcance. Toca sufrir y luchar.

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