Groves acaba con Eubank gracias a una lección de estrategia

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Groves acaba con Eubank gracias a una lección de estrategia

Groves gana a Eubank en las semifinales de las World Boxing Super Series.

Reuters

George Groves retuvo su cinturón WBA por decisión unánime (117-112, 116-112 y 115-113) y es el primer finalista del Ali Trophy en el peso supermedio.

La esquina en el boxeo es vital. El duelo entre George Groves y Chris Eubank Jr. fue una buena muestra de ello. Groves retuvo su cinturón mundial WBA del peso supermedio y se clasificó para la final del Ali Trophy (será contra el vencedor del Smith vs Braehmer que se disputa el próximo sábado) gracias a la buena gestión de su equipo. El púgil de Londres ganó el combate antes de salir al ring. Lo planteo mejor y una vez sobre el ring Eubank no tuvo medios para contrarrestar sus errores. Su esquina hizo aguas, no sólo por el plan, también por los problemas (excesivos) que tuvieron para cerrar un corte en la ceja de su pupilo. No fue a más, pero las imágenes lo dejaron claro: la estrategia fue clave.

Los dos púgiles salieron a medirse. Un asalto en el que hubo poca acción le sirvió a los dos para mostrar sus cartas. Con la mano izquierda baja, ambos boxeadores querían entrar y salir. Eubank se precipitaba, Groves esperaba y contragolpeaba. Tiró muchos menos golpes, pero fue más letal. El campeón tuvo un 37.6% de acierto en golpes de poder por un 21,2% del aspirante, falló 278 golpes. Demasiados. El combate se leyó sólo. Groves iba sumando en las cartulinas y Eubank se daba cuenta que debía dar un poco más. Eso le llevaba a arriesgar, lo que provocaba más castigo.

Capítulo aparte merece la estrategia de piernas de Eubank. Quería tocar y antes de hacerlo ya estaba saliendo. Su movilidad es muy buena, pero ahí erró. Se quedaba desequilibrado y a la mínima vendido. Groves lo aprovechó. Con el paso de los asaltos los golpes del campeón iban siendo más claros y la temeridad del aspirante... también. Buscaba un golpe que cambiase el combate, no llegó y demostró tener una buena mandíbula. Resistió estoicamente los envites de su compatriota y se fue con todo en el último asalto. Arrojo no le faltó, a Groves tampoco. Acabó con una lesión en el hombro y un cabestrillo improvisado en las celebraciones. "Tenía que hacer lo que fuese para ganar", espetó al acabar. Lo hizo. Ganó y ya espera a su rival en la final de las World Boxing Super Series. 

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