Ni repliegue ni atención: otro colapso del Madrid

Desmayo general. El Madrid no se encuentra y volvió a emitir señales de desconexión durante distintas fases del partido. Las desatenciones individuales y los desperfectos colectivos dan un equipo poco gremial, partido por el eje y expuesto gravemente a las transiciones rivales.

Los saques de banda. Todo empezó por el enésimo descuido en situaciones que debería controlar. Bale dejó a Lukic recibir en el 1-1 sin que hiciese nada por obstaculizarle (ver imagen). Es el tercer gol que procede de forma directa de un lanzamiento de banda (Levante, también en la ida, y Depor).

Al espacio. El Madrid no supo poner freno a los contraataques del Levante. Se contaron hasta cinco situaciones de ventaja numérica local por un retorno deficitario y un emplazamiento incorrecto de los futbolistas blancos. Otra noche sin rigor defensivo.

Sin miedo. Muñiz comprendió la debilidad madridista. Comenzó con un 4-1-4-1 y acabó con un 4-4-2 con Pazzini y Roger en punta. El gol final fue un premio a su valentía. La intervención del técnico granota resultó determinante para achatar todavía más a un Madrid de penurias.

Bale, a lo suyo

El galés permitió a Lukic recibir en el saque de banda que dio inicio al 1-1. Ni tan siquiera miró el balón. Modric y Kroos tampoco salen a por el jugador granota.

Entre líneas

El Levante pudo salir a la contra en el segundo tiempo al no fijar el Madrid las zonas intermedias. Desde que entró Jason (60') nadie le marcó en esas posiciones.

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