Nadal derriba a Schwartzman y amarra el número uno

OPEN DE AUSTRALIA

Nadal derriba a Schwartzman y amarra el número uno

Rafa Nadal celebra un punto ante Diego Schwartzman.

WILLIAM WEST

AFP

Aunque gane el título, Federer ya no puede superar en Australia al español, que se enfrentará en cuartos a Marin Cilic tras sudar ante su amigo argentino.

Melbourne

En un día normalito, tirando a malo, Rafa Nadal es capaz de sacar igualmente adelante un partido del máximo nivel en un Grand Slam. Es lo que ha hecho este domingo húmedo (61%) y nublado (27 grados) en Melbourne. Ante Diego Schwartzman (25 años y 26º del ranking), el jugador que más problemas le ha dado hasta ahora en el Abierto de Australia y el único que le ha ganado un set, el balear buscó los recursos necesarios (red y agresividad) para compensar su falta de consistencia con el servicio y ganar en cuatro sets: 6-3, 6-7 (4), 6-3 y 6-3 en tres horas y 50 minutos. Ahora, con el número uno asegurado —aunque Federer gane el título ya no podrá superarle aquí— le espera un top-10 por primera vez en un grande desde que se enfrentó a Wawrinka el año pasado en la final de Roland Garros: Marin Cilic, que eliminó a Pablo Carreño. Eso será el martes.

Nadal era el ídolo de la adolescencia de Schwartzman y son amigos, pero en la pista no se notó. El bravo y pequeño argentino, quien se entrenó unos días bien aprovechados en la Academia de Manacor, le buscó las cosquillas a su colega desde el principio y fue mejor en varios apartados, en golpes ganadores (58-46), aces (12-7), puntos con el primer servicio (67%-63%), restos puestos en juego (83%-75%)... Le incomodó mucho y no perdió el sitio en la pista más que en contadas ocasiones. Así vimos a un Nadal defensivo. Pero si perdonas al número uno del mundo, lo llevas crudo. Y eso hizo Diego en el quinto juego y, sobre todo, en el séptimo, en el que desperdició un 0-40. A la postre le costó el parcial.

Pero no se vino abajo el bonaerense y en la segunda manga también dio la cara con un servicio decente, rapidez, potente derecha y algún que otro molesto revés cortado. Nadal envolvía su drive para cambiar direcciones y sacar a su rival de la zona de confort, e intentaba presionarle subiendo más a la red. Cada uno tuvo su momento y fue divertido. Schwartzman cometió dos fallos inoportunos con 5-5, pero recuperó el break y en la muerte súbita estuvo brillante e igualó el partido.

Punto de inflexión

Sometido a un brutal esfuerzo físico y mental, al argentino empezaron a fallarle las fuerzas o eso parecía. Nadal lo vio y le movió aún más. Con esa idea aceleró y se llevó con relativa facilidad la tercera manga. Pero aún le quedaba una marcha más a Schwartzman e intentó apurarla. Tuvo cinco bolas de break en el segundo juego del cuarto set y con ojos de halcón de por medio se le escaparon porque el manacorí estaba para pocas bromas. Luego encajó un break y de nuevo tuvo dos ocasiones de rotura. No las aprovechó y la proeza ya se le puso muy cuesta arriba. Gran trabajo sin mayor recompensa. A Nadal, que alcanza los cuartos de final de un Grand Slam por 33ª vez (10ª en Australia) le toca ahora elevar el nivel ante Cilic, a quien domina por 5-1 en sus duelos particulares.

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