La virtud defensivas del Leganés y sus sistemas

La virtud defensivas del Leganés y sus sistemas

Posición de repliegue. A Garitano y este Leganés les define su virtud defensiva, representada por la alternancia de sistemas y posiciones sobre el terreno de juego que utilizan. El último partido contra el Betis, mediatizado por sus errores individuales, es el ejemplo más próximo de su versatilidad táctica. Empezó con un 4-2-3-1 y una postura de repliegue en campo propio. Líneas juntas, ocupación de las zonas interiores y basculación colectiva hacia el flanco por el que corre el balón, sin perder de vista el lado débil. Los jugadores de banda (El Zhar y Amrabat) se colocan en franjas intermedias para poder cerrar por dentro a los interiores y obstaculizar también las incorporaciones de los laterales. Su pretensión es arrinconar al rival a los costados. Este planteamiento también encaja en el 4-1-4-1 con el que Garitano inició la temporada.

Presión alta. El Leganés también apuesta, según la fase del partido, por una presión alta bajo un 4-4-2. Esta variante, que empleó en Sevilla tras el primer gol bético, consiste en adelantar al mediapunta (Eraso) a la altura del delantero para apuntalar el trabajo defensivo desde el comienzo de la jugada desde atrás del rival. Esta actitud táctica le ocasiona ciertos problemas en las transiciones por la lentitud de sus centrales, desprotegidos en este contexto, y las fisuras del lateral izquierdo a su espalda (mismo peligro juegue Diego Rico o Raúl García).

Zona media. Otra variante común del Leganés se articula en manejarse a través de ese 4-4-2, pero en un bloque medio. Fue la opción mayoritaria que eligió Garitano durante sus partidos como local contra Barcelona y Atlético y en la visita al Sevilla. No difiere con su idea de embarrar el carril central y saltar sobre la posesión rival cuando puede. El Madrid necesitará de precisión en la circulación para derribar el armazón del Leganés, que es, precisamente con el conjunto de Zidane, el tercer equipo menos goleado de LaLiga (17 tantos). En siete de sus diez partidos de casa de la temporada no ha recibido gol.

Con balón. Del éxito de la propuesta defensiva del Leganés depende su ataque. Garitano basa su ofensiva en avanzar tras pérdida del contrario y en el juego directo (40% de promedio de posesión y sólo un 69% de pases buenos). Uno de cada tres pases que envía son en largo, al espacio cuando está Beuvue en el campo y en busca del juego aéreo y de choque en caso de jugar Guerrero. Su salida en corto siempre pasa por Rubén Pérez, abierto a un lado de uno de los centrales. Son las señas de identidad de un Leganés que se levanta de atrás hacia delante.

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