TENIS

Albert Ramos: ilusionado y con opciones de sorprender en 2018

José María Díaz, entrenador de Ramos, reconoce que "si Albert está físicamente como ahora, nada de lo que pudiese pasar me sorprendería".

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Albert Ramos: ilusionado y con opciones de sorprender en 2018
AFP

El catalán Albert Ramos iniciará el próximo 1 de enero en Doha su calendario para 2018, año que encara "con la ilusión de ser mejor tenista", según su entrenador, José María Díaz, quien destacó "el buen nivel" en el que está su pupilo y sus posibilidades para sorprender. "Mi mayor objetivo para 2018 es intentar ser capaces de trabajar mucho sobre los aspectos de la prevención de lesiones y que esté en óptimas condiciones físicas. Si está físicamente como ahora, no marco objetivos numéricos, pero nada de lo que pudiese pasar me sorprendería. Está a muy buen nivel", comentó Díaz.

Desde la posición más alta de su carrera como número 23 del mundo, Ramos jugará también en Sydney y en el Abierto de Australia, antes de la gira en Sudamérica, con "la misma ilusión" para "seguir creciendo como ha hecho en los últimos diez años", según declaraciones de su entrenador. "No nos relajamos, estamos exactamente igual que cuando lo conocí. Tengo la misma ilusión en que consiga sus sueños, los nuestros, los del equipo. Los mismos nervios, responsabilidad o cosquilleos en la tripa que al principio. No importa que sea el número 23 o el 60, no es un tema de números, es mucho más que eso. Supongo que él también lo percibe y ha hecho que esto dure tanto. Prioriza la ilusión y el respeto mutuo", comentó.

José María Díaz, que ejerce como entrenador principal de Albert Ramos desde hace más de una década, consideró que la clave de su adaptación ha sido la "fidelidad" que éste ha tenido hacia su persona. "En el momento en el que yo no tenía la experiencia en determinadas situaciones, no le ha importando y hemos sabido buscar las soluciones juntos", explicó. Díaz, que trabaja junto Juan Ros (Queco), Noé Losmozos y Jordi Vilá, en la preparación física, en los entrenamientos de Ramos, recordó que cuando le conoció apreció "algo especial", "no solo porque ganaba y competía muy bien, sino porque veía en él cosas diferentes a otros niños".

"Si perdía se enfadaba mucho y esto le hacía trabajar más; si alguien era mejor que él, se preocupaba de mejorar para poder ganarles. Independientemente de los partidos que gane, siempre tiene una necesidad diaria de ser mejor tenista. Todavía no le llega el momento de conformarse. Esto es lo que me entusiasma. No quiere ser un número si no cada día mejor", añadió.