La Navidad de los 59 partidos

Esta Navidad no habrá Clásico, pero el baloncesto se enfrenta a un increíble maratón de partidos. Nada menos que 59. Tres jornadas de ACB y cuatro de Euroliga. Es difícil saber si es un guiño a la asistencia a las canchas o un empujón al calendario, salvaje y que amenaza con extremarse si se confirma la ampliación de la Euroliga a 18 equipos (es el momento de Francia: Strasbourg y ASVEL, presidido por Tony Parker, quieren entrar). Este ritmo insoportable provoca que los poderosos administren a sus jugadores y ellos se dosifiquen. Dos jugadores de Estudiantes, decimotercero en la tabla, Landesberg y Cook, lideran puntos y asistencias. Y Norel, Gipuzkoa Basket, es un MVP sin glamour. Doncic, jugador mejor valorado de la Euroliga, sólo es cuarto en la competición doméstica...

A Navidad, por cierto, llega progresando el Madrid, capaz de ganar hasta con Doncic expulsado. Pareció después de la derrota ante el Estrella Roja que se había metido en el fango, pero Laso ha vuelto a esquivar la fatalidad. Está claro que, además de brillante, es luchador. Parecía fácil ponerse nervioso. Tavares, sobre quien aquí mismo se dudó por intuir que le faltaba tiempo, ya intimida con sus brazos largos y “determina el juego”. La frase preferida por todos los que pelearon por su fichaje. Hasta Thompkins superó los problemas personales que le hicieron viajar a Estados Unidos. Todo esto con Randolph, Llull, Ayón y Kuzmic en la enfermería. Al Madrid le ha mejorado el color lo bastante para poder comerse tranquilo un pedazo de turrón. Luego, a sudarlo. Partidos sobran.