El casi no le llegó al Gremio

El Gremio hizo el partido casi perfecto, teniendo en cuenta sus limitaciones. Renato Gaúcho se inspiró en Tite. Intentó copiar la táctica y actitud de aquél Corinthians que ganó al Chelsea de Rafa Benítez hace cinco años. Desde la presión alta e incansable, dificultando al máximo la salida del balón del Madrid. Hasta la entrega total de sus futbolistas, que de cuerpo y alma lo dieron todo para aguantar en bloque de dos líneas de cuatro, muy cerradas y disciplinadas. Con la paciencia y conformidad de quien reconoce la superioridad del rival y sabe que su única esperanza es jugar 90 minutos perfectos en defensa y sacar de la chistera una contra milagrosa.

Pero Tite tenía aquella noche en Yokohama con quien contragolpear. Paulinho y Paolo Guerrero tenían nivel y lograron el gol de la gloria histórica contra los Blues. Gaúcho, ayer, no tenía a nadie. Sin su mejor jugador, Arthur, y con un Luan asustado, disminuido ante un partido tan grande, el Gremio corrió, sudó y hizo todo lo que pudo para seguir soñando. Un sueño que duró hasta el fallo imperdonable de Lucas Barrios, que abrió el medio de la barrera para que Cristiano marcara.