Los Browns tocan fondo con el no-traspaso de McCarron

Cleveland Browns

Los Browns tocan fondo con el no-traspaso de McCarron

Los Browns tocan fondo con el no-traspaso de McCarron

PAUL CHILDS

REUTERS

La franquicia de Cleveland se olvidó de mandar los papeles a las oficinas de la liga del intercambio con los Cincinnati Bengals por su QB suplente.

Cuando parecía que los Cleveland Browns habían tocado fondo, el general manager bicéfalo formado por Sashi Brown y Paul DePodesta han conseguido llevar a la franquicia a una nueva cota de ignominia. 

¿Recordáis cuando el Real Madrid fichó al portero David De Gea del Manchester United pero no mandó el fax en tiempo y forma necesario para poder inscribirlo y eso acabó con toda la operación? Convirtieron al club de Concha Espina en un hazmerreir mundial. Una chapuza digna de la España de pandereta que tanto cacareamos los que vivimos aquí. Si ese día me cuentan que en la hiperprofesional y majestuosa NFL iba a vivir lo mismo ya os aseguro que no me lo hubiera creído.

Y ha pasado. Claro que no "en la NFL" sino en los Cleveland Browns, que se les puede considerar una franquicia aparte.

El equipo llegó a un acuerdo con sus rivales de Cincinnati, los Bengals, para adquirir a A.J. McCarron, QB suplente de Andy Dalton. Mientras que los segundos cumplimentaron todos los requisitos legales para hacer posible la operación, y enviaron la documentación pertinente a las oficinas de la liga, los primeros se dedicaron a celebrar la operación, la adquisición, sin preocuparse por esas pequeñeces de los plazos reglamentarios. De tal manera que se acabó el periodo de traspasos y se quedaron, por un defecto de forma, nada menos que sin el QB que querían.

Para añadir aún más sonrojo al despropósito, filtraron a la prensa que ellos lo habían hecho todo correcto porque habían enviado a los Bengals la documentación, y eran éstos los que no la trasladaron a la NFL. Lo que es un sinsentido porque la liga especifica con total claridad, algo que saben las otras 31 franquicias, que cada equipo ha de mandar sus papeles. La excusa lo único que hace es ahondar en la sensación de que Brown y DePodesta no pintan nada dirigiendo los destinos de una franquicia de fútbol americano.

No lo pintan tampoco desde el punto de vista de la operación. Y me refiero a que incluso llevándose a cabo era un sinsentido. Porque los esfuerzos eran por un jugador sobre el que recaen muchas sospechas de que pueda ser un titular digno en la liga y porque en los últimos dos drafts han elegido a DeShone Kizer, segunda ronda, y a Cody Kessler, tercera ronda, más Kevin Hogan, que también llegó el año pasado, a una posición en la que no están ni acertando ni, lo más importante, poniendo las condiciones necesarias para saber si el talento que han escogido es válido o no.

Después de marear a los tres QBs citados sobre cual es el titular y cual no, de desmontar cualquier esbozo de jerarquía en la posición suprema de este juego, y tras hacerles ver a todos ellos que no saben como utilizarles, ahora les indican, con este no-traspaso, que incluso un A.J. McCarron de la vida, esto es, nadie, les puede quitar de en medio.

Si añadimos el nada despreciable hecho de que McCarron no ha llegado a la plantilla por esta chapuza inconmensurable, resulta que el grupo de QBs de los Browns sabe que en el equipo creen que no valen y, aún así, tienen que ser los que tiren del carro. DeShone Kizer, en concreto, ha sido quemado como proyecto tras tan sólo ocho partidos en la NFL.

Devastador. Imperdonable. Y eso con veintitrés derrotas y una sola victoria, en víspera de Navidad de 2016 y cuando ya no había nada en juego, como todo récord en el curriculum de Brown, DePodesta y su entrenador, Hue Jackson.

Este grupo llegó a Cleveland para revolucionarlo todo. DePodesta proviene del béisbol, donde es uno de los gurús creadores del movimiento "Moneyball", que cambió el mundo del deporte en general con el uso de las estadísticas avanzadas y que generó un libro y una película de gran éxito. Su plan era muy arriesgado y comprometido: deshacerse de veteranos y acumular elecciones de draft como si no hubiera mañana, algo poco probado en la NFL porque en este juego, y con 53 hombres en plantilla, tienes que tener de todo para poder competir. Y no lo están haciendo. Han fracasado sin paliativos.

La afición de los Cleveland Browns tiene que aguantar carros y carretas por la sempiterna incompetencia de sus dirigentes. Es una afición, por eso mismo, dignísima, con la que es muy fácil empatizar y que saben poner en perspectiva todo lo que sucede en la NFL. Pero, por eso mismo, esto es demasiado, esta indignante falta de profesionalidad y lógica. No merecen nada de lo que están viendo. Y pueden gritar, sin que nadie les pueda oponer un sólo argumento, "despidan a Sashi Brown, Paul DePodesta y Hue Jackson. El proyecto ha fracasdo".

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