Balón, pelota, pelotón

Balón, pelota, pelotón

México

Las palabras recurrentes (aquellas a las que se recurre a menudo) obligan a los periodistas a encontrar sinónimos para no repetirse. Por eso surgen alternativas a Congreso (el Parlamento, el Legislativo, la Cámara baja…), a Gobierno (el Ejecutivo, el Gabinete), a alcalde (primer edil, regidor)…

En el caso del fútbol, “el balón” convive con “la pelota”, “la bola” (en este caso más en América), “el esférico”, “el cuero”.

“Balón”, aunque parezca una palabra genuina del deporte, se formó como aumentativo del término “bala”, palabra que a su vez procede del idioma francés (viene de ‘balle’, que en ese idioma significa también “pelota”). La “bala” esférica del cañón se usó por extensión para nombrar la esfera de cuero con la que se practicaba el fútbol. De hecho, no es difícil imaginarse al balón como un proyectil, y de esa imagen salen metáforas como “disparó un misil” o “entró como un obús”.

Las alternativas “esférico” y “cuero” funcionan a su vez como sinécdoque. Así se llama en lingüística a la palabra que toma la parte por el todo, la forma por el fondo, la materia por la cosa… Y la sinécdoque “bola” es adecuada también porque se refiere a un cuerpo esférico de cualquier tamaño, desde una canica al globo terráqueo (“la bola del mundo”).

La identificación de “balón” con el fútbol fue tal, que en los años cincuenta se decía mucho “tu hermano está jugando al balón”, “nos vamos a jugar al balón”… antes de que se impusiera en todos los terrenos el anglicismo (de ‘foot-ball’).

La definición de “balón” en el Diccionario se basa, no obstante, en una palabra previa: “pelota”. Porque dice así: “Balón: Pelota grande, usada en juegos o con fines terapéuticos”.

El término “pelota” se documenta en el castellano en 1490, si bien se puede encontrar la grafía ‘pellota’ en documentos de unos 150 años antes. Procede del francés antiguo ‘pelote’, que a su vez deriva del latín ‘pila’ (diccionario etimológico de Corominas y Pascual). ‘Pelote” significa en el francés actual “ovillo”; y su aumentativo ‘peloton’ se refiere a un “grupo de personas” (de ahí el uso en ciclismo).

Pero el vocablo ‘pelotón’ se empleaba mucho antaño para designar el balón mismo. Es famosa la frase de Belauste en el partido España-Suecia de los Juegos de Amberes (1920): “¡Sabino, a mí el pelotón, que los arrollo!”. Y los arrolló con un cabezazo imponente.

Balón, pelota, bola, cuero, esférico, pelotón… El fútbol tiene una gran riqueza verbal, un léxico arrollador. A nosotros las palabras, Sabino.

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