EUROBASKET 2017 | GRECIA 69 - RUSIA 74

Rusia, en semifinales después de un partido agónico

Después de desaparecer en la primera parte, Shved guió la remontada pero también llegó cansado a un final emotivo y de errores que cayó del lado de los de Bazarevich.

Rusia, en semifinales después de un partido agónico
Murad Sezer
Juan Jiménez
Redactor Jefe
Redactor jefe de AS. Fue colaborador en AS (2000-04) y, después de pasar por Málaga Hoy, regresó como jefe de Sección en Málaga. Delegado de Andalucía entre 2009 y 2012, colaboró en la integración digital-papel de AS en Madrid. Cubre la información del Barça y la Selección de baloncesto. Tres Juegos Olímpicos. Colaborador de SER, Canal Sur y Gol.
Estambul Actualizado a

Grecia y Rusia jugaron un choque de otra época, con rotaciones cortísimas en los dos equipos y anotación baja. El partido viajó hacia un final agónico, con los equipos agotados y sin ideas. Todo se desarrolló desde la emotividad y se resolvió a favor de Rusia. Una canasta de Khvostov después de un triple fallado por Sloukas con 66-68 dio el respiro final a los de Bazarevich, que estarán en semifinales este viernes.

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Grecia dominó la primera mitad con relativa facilidad. Con Alekséi Shved extrañamente errático (cuatro pérdidas de balón y dos faltas personales) y fuera del partido, los helenos controlaron el tiempo del partido gracias a la pausa de Calathes y la maestría de Sloukas. Printezis fue un martillo pilón para Rusia. Corrió con inteligencia las transiciones y se manejó con su destreza habitual en el poste bajo. Pocos jugadores optimizan tan bien sus condiciones. Los de Missas tuvieron una ventaja de hasta 13 puntos (35-22) que Rusia contuvo gracias a Mozgov (11 puntos al descanso), que aprovechó la debilidad de Bourousis. Grecia, llevada por su fiel hinchada, pasó del 37-31 al descanso a un 47-36 preocupante para Rusia. Para entonces, sin embargo, Shved ya había comparecido en la pista para suerte de Bazarevich. Un parcial de 6-19 puso a Rusia por primera vez por delante en muchos minutos a 9:19 del final (53-55).

A Grecia se le había acabado el oxígeno por entonces. Sin más recursos de calidad que su veterano quinteto (Calathes, Sloukas, Papanikolaou, Printezis y Bourousis), sus ataques se espesaron y se quedó sin ideas. Missas también tuvo unos minutos sentado a Printezis, que no daba para más, y sólo Calathes mantuvo el ritmo anotador. Rusia alcanzó una renta que parecía suficiente para llevarse el partido (60-67) pero el esfuerzo para levantar la ventaja de Grecia también terminó por pesar. El partido se le estaba haciendo largo a las dos selecciones. También a Shved. Pero a Rusia le quedaba medio gramo más de energía que a su rival. Suficiente para despedir a la orgullosa Grecia y volar hacia semifinales.

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