BARCELONA

El Barça pierde a uno de sus referentes morales

Jacint Borràs, directivo con Montal y Laporta falleció a los 84 años. Fue uno de los impulsores del Elefant Blau y un gran defensor de la cantera.

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Jacint Borràs ha fallecido a los 84 años.
Enric Fontcuberta Diario AS

Hasta el último momento Jacint Borràs estuvo al pie del cañón pendiente de lo que más le importaba: Su familia, el Barça y Catalunya. A pesar de que la enfermedad que ha acabado por derrotarle a los 84 años le daba "muy malos ratos" como decía él, siempre que podía acudía a los actos relacionados con el Barça o, despierto e inquieto como era, se conectaba a la Redes Sociales. Estaba al tanto de todo, lo leía todo y, como hizo a lo largo de toda su vida, no se callaba.

Entró en la directiva del Barcelona en los años 70 con Agustí Montal hijo. Era una junta de aperturismo catalanista en la que muchos de sus integrantes provenían del nacionalismo católico catalán. Gente como el propio Montal, pero además Joan Granados, Jaume Rosell (padre de Sandro), Josep Lluís Vilaseca, Raimon Carrasco o el propio Jacint Borràs, que fue uno de los fundadores junto a Jordi Pujol del partido Convergència Democràtica de Catalunya. Su hija Meritxell es actualmente consellera de Governació i Relacions Institucionals del gobierno de Carles Puigdemont.

En seguida se dedicó Borràs al fútbol base, llegando a presidir el Barcelona Atlético y tuvo la magnífica idea de contratar para dirigir al juvenil del Barça a un técnico cántabro llamado Laureano Ruiz, al que el estilo Barça le debe mucho.

Vinculado a la candidatura de Ferran Ariño en el 79, que fue derrotada por José Luis Núñez, Borràs se desvinculó de la gestión, pero no del Barcelona. Junto a Joan Laporta y Albert Perrin entre otros socios como Agustí Benedito formó el grupo opositor Elefant Blau que planteó una moción de censura a Núñez que no salió adelante, pero que marcó el fin de las dos décadas de presidencia del constructor.

Regresó al Barcelona de la mano de Joan Laporta que le volvió a poner atendiendo al fútbol formativo y también a las peñas.

Con su muerte, el barcelonismo pierde a un referente, un hombre crítico, pero con una innata capacidad de diálogo, fino polemista y con un gran sentido del humor. Descanse en paz.