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Schroder: un skater huérfano, amante del oro y la mayonesa

EUROBASKET 2017 | EL PERFIL

Schroder: un skater huérfano, amante del oro y la mayonesa

Schroder: un skater huérfano, amante del oro y la mayonesa

Cuando tenía 16 años, su padre murió de un problema en el corazón. Su vida cambió en ese momento: se centró en el baloncesto para cumplir una promesa que le había hecho.

Posiblemente disfrutamos de Dennis Schroder gracias a una trágica historia. Su padre Axel murió cuando él tenía 16 años y, un día después de que esto ocurriera, el ahora base de los Atlanta Hawks encontró una carta que le había escrito su progenitor en la que le recordaba una charla que tuvieron una semana antes. Aquel día su padre Axel le pidió que utilizara el baloncesto para cambiar su vida y la de su familia. “Todo cambió después de ese momento”, recuerda Schroder.

Antes Dennis se pasaba el día en el parque haciendo skate y jugando al baloncesto, imitando algunos movimientos que veía en Youtube de los reyes del streetball. Ocasionalmente iba a entrenar. Así era su vida. Schroder era hijo de un alemán y una gambiana. Su padre se marchó de vacaciones a Banjul, capital de Gambia, y allí, en una peluquería, conoció a Fatou Nije. Ella fue a visitarlo a Alemania un año después, de camino a ver a su hermana que vivía en Dinamarca. Poco después se mudó a Braunschweig (Alemania) con dos hijos de una relación anterior. Y nació Dennis.

La infancia del NBA no fue fácil. Creció en la comunidad negra musulmana y era uno de los dos únicos negros de su colegio. Se sintió excluido a pesar de que hizo muy buenas migas con otro niño, Fabian. “Es negro, está sucio”, le decían a su amigo sobre Schröder, que comprendió que, aunque racismo había en todas partes, en el baloncesto todos miraban para otro lado.
Su madre, estilista, fue la que le animó a hacerse algo en el pelo. “Haz que todos te reconozcan por la calle; tíñete el afro de rubio”, le dijo. Schröder fue algo más conservador y sólo se tiñó un mechón. Su marca desde entonces.

Su hermano Che le sacaba ocho años y Dennis quería seguir sus pasos. Che se hizo un nombre en el mundo del Skate y encontró hasta un patrocinador, una tienda de deportes del barrio. Pero se rompió un brazo y su madre les pidió que se dedicaran a otra cosa. Schroder no ha olvidado una de sus pasiones: sigue llevando un monopatín en el coche.

Dennis siempre fue algo rebelde. Cuando tenía 14 años organizaron un entrenamiento para futuras estrellas en Alemania y el de los Hawks se presentó en él con unos pitillos, unas Vans y una cazadora. Frank Menz, uno de los organizadores del evento y miembro de la Federación de Alemania, le dijo que no llegaría a nada en el mundo del baloncesto. “Iba a entrenar un día sí, una semana no… Si perdía, salía de la pista gritando. Tenía una personalidad muy fuerte”, cuenta Liviu Calin, su descubridor y también el de Daniel Theis.

Sus padres se separaron de forma amistosa y vivían a unas millas de distancia. Cuando un día Axel no acudió a la peluquería de la madre para arreglarle el Wifi saltaron las alarmas. Fatou acudió a la casa de su exmaridoy encontró a Axel muerto en la cocina. Al enterarse, Schroder fue corriendo a casa de su padre porque no se lo creía. Incluso tocó el cadáver. Después descubrió la carta y decidió darle un giro de 180 grados a su vida. Y ahí Calin le echó una mano.

Nadie quería a un chico con tanto talento, pero tan rebelde. Su descubridor le pidió a un amigo que le diera una segunda oportunidad. Y Schroder cumplió con su promesa: se centró en el baloncesto. Salía de la escuela a las 15:45 y no llegaba a casa hasta la 01:00 de la madrugada. En todas esas horas: doble entrenamiento, tiro, pickup games…

Nunca soñó en jugar en la NBA hasta que vio a un ojeador con el logo de los Houston Rockets en un entrenamiento del Braunschweig. Tras brillar en el Nike Hoops Summit, su caché se despiró: pasó de segunda ronda en las previsiones del draft a colarse en el puesto 17 (su número), elegido por los Atlanta Hawks, su único equipo hasta el momento en la NBA. “Es competitivo, provocador, trabaja en las dos partes del campo… No tiene nada que ver con el prototipo de extranjero. Nada ver que con nadie que pasara por los Spurs en todos los años que estuve allí”, dice su entrenador, Mike Budenholzer.

Fuera de la pista, Schroder es un chico de gustos caros. Tiene dos Audis, uno chapado en oro y el otro de estilo camuflaje, como su Lamborghini, también adornado con este estampado. Otra de sus pasiones, aunque más modesta, es la mayonesa. Le encanta y la ha incluido dentro de sus rituales previos al partido. "Antes de jugar me como siempre un sándwich de pavo con mayonesa. A mis compañeros no les gusta, pero no voy a cambiar este rito. Al entrenador no le importa", dice. Musulmán de creencia, dice que nunca ha probado el alcohol. A pesar de ello ha abierto su propio pub en Atlanta, DS17 Lounge.

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