Estás leyendo

Messi mete goles y Zidane busca central

Messi mete goles y Zidane busca central

México

Mientras firma o no firma (me aseguran que no firma porque está presionando para que se resuelva lo de Iniesta) Messi juega. Juega de lo lindo. En Vitoria dio un curso, con dos goles y un tiro al larguero. Eso sí: con la pequeña mancha de un penalti fallado, bien parado por Pacheco. Entre los tres palos ante el Betis, el de ayer, ese penalti y los dos goles que lleva, me salen siete. Con poco tino más, llevaría una ventaja para el Pichichi, mientras sale Cristiano, tremenda. Pero no está sólo en el tramo final de la jugada, en el remate. Inicia, llega, se apoya, regatea. Un jugador incontrolable, que vale por sí mismo un equipo. Es tremendo.

El Atleti no tiene a Messi, no depende de un jugador. Es un equipo. En Las Palmas mostró su permanente salud, con un equipo joven que salió en tromba. En cuatro minutos ganaba 0-2, dos preciosos goles, de Correa y Carrasco. En la segunda mitad marcaría tres más, a cuál mejor. Dos de un inspirado Koke, el último de Thomas, al que Simeone confió el puesto de Gabi. Respondió de maravilla. A la espera de fichajes, el Atleti se apaña con lo que puede, y se apaña bien. Su paso por Las Palmas deja preocupado al equipo canario, que encajó una goleada de esas que escuecen. Por contra, el Atleti enmendó largamente la pobre imagen que ofreció hace una semana en Montilivi.

El Madrid recibirá esta noche la copa de campeón del año pasado de manos de Larrea, que se ha puesto cómodo en el sillón de Villar y remolonea si le dicen que ahueque. Aquí, contra lo que se hace en otros lugares, seguimos dando el trofeo al inicio del curso siguiente, costumbre que viene de antiguo. No siempre se sabe el campeón antes de la última jornada, y por no andar por ahí con copias... Testigo será el Valencia, que trata de rehacerse de la mano de Marcelino. A Zidane le faltan Varane, Vallejo y Sergio Ramos, lo que produce un agujero en la defensa que remediará con Casemiro o Llorente. Ya ven, acaba de irse y ya echamos en falta a Pepe.