Dallas Cowboys

Jaylon Smith y Dak Prescott hicieron felices a los Cowboys

El linebacker, del que se temió que jamás podría volver a jugar al football, debutó al fin con el equipo de Dallas en una noche en que brilló su QB.

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Jaylon Smith y Dak Prescott hicieron felices a los Cowboys
TOM PENNINGTON AFP

Y, casi dos años después, Jaylon Smith volvió a jugar al fútbol americano. Tras 596 días de terrible lucha personal, privada, el extraordinario linebacker hizo su debut en la NFL con los Dallas Cowboys. Fue en el partido de anoche, de la segunda jornada de pretemporadam en el que ganaron a los Indianapolis Colts por 24 a 19.

Es una alegría inmensa para los fans de los Cowboys y, por extensión, para todos los de la NFL y aquellos que disfrutamos de su juego en la universidad de Notre Dame.

Smith estaba llamado a ser un top diez del draft de 2016. Un top cinco, si me apuráis. El número uno, si tuviera que haber hecho yo la elección. En su último partido universitario, la Fiesta Bowl frente a Ohio State de la temporada 2015, se destrozó la rodilla en una muy desafortunada jugada. No sólo se partió los ligamentos, lesión muy dura pero recuperable, sino que se dañó el nervio que discurre por la zona. Ante tal circunstancia de lo que se dudaba es de que fuera capaz de volver a jugar a este deporte, no de que fuera drafteado.

Sin embargo, lo fue. Y nada menos que en segunda ronda. Los Dallas Cowboys hicieron uno de esos movimientos que distinguen a Jerry Jones, su propietario y general manager, jamás miedoso ante un riesgo extremo.

Desde aquel momento, abril de 2016, quedó claro que Jaylon Smith no era de la partida en esa temporada y que, si todo iba bien, si el nervio se podía regenerar, si su incansable trabajo físico, agotador, solitario, eterno en horas y días sin horizonte cierto, daba frutos, era la pretemporada de 2017 cuando podríamos ver al jugador en el campo.

Y a eso hemos llegado:

Jaylon Smith jugó doce snaps y consiguió un placaje. Ese que se ve en la imagen y que evitó un primer down. El primer placaje de su vida profesional. ¿Cómo no celebrarlo con rabia?

Al jugador, por descontado, se le vio lento, pesado y sin coger el sitio en casi todas las jugadas. Algo muy normal. Esto es sólo el primer paso de lo que debe ser su futuro que está por escribir y en el que nadie puede apostar aún. Es muy pronto para saberlo. Lo que podemos es alegrarnos porque esta historia vaya avanzando hacia donde todos deseamos.

Hubo más motivos para que los fans de los Cowboys tuvieran una gran velada ayer. En ausencia de Zeke Elliott, el running back estrella que estará sancionado los primeros seis partidos de la temporada regular, Dak Prescott, el quarterback titular, tuvo destellos magníficos. En tan sólo dos drives en el campo se le vio comodísimo, excelente en la distribución y en la precisión, falló un pase nada más y movió al equipo a antojo contra la desesperada defensa de los Colts.

El equipo de America ganó, que es lo de menos. Lo relevante es que una de las mejores historias de su campo de entrenamiento tuvo un momento de notable emotividad y que su QB afronta su segunda temporada en la élite dando una sensaciones despampanantes.