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Las medallas que España debe a Cuba

Las medallas que España debe a Cuba

Echo cuentas y me salen nueve medallas ganadas en la altísima competición por españoles que antes que españoles fueron cubanos, que abandonaron la Perla del Caribe en busca de mejores perspectivas y que se afincaron aquí para darnos oros, platas y bronces. Todos ellos fueron nacionalizados con la ley en la mano, sin irregularidad alguna, pero es forzoso reconocer que nos aprovechamos de la querida isla caribeña, en la que he estado cuatro veces y en la que tengo grandes amigos. Ellos detectan a los mejores niños y niñas, les forman, con muchos de los mejores entrenadores del mundo, el país les da todo el apoyo posible, incluso en una situación económica muy dura... y luego, nosotros, nos cobramos su esfuerzo en medallas de relumbrón. Y presumimos de ello. Todo legal, muy legal, pero...

Hace años me dijo Alberto Juantorena, en los Mundiales de Sevilla: “Estás orgulloso de ese oro de Niurka Montalvo. ¿Es un éxito para el atletismo español?”. No supe qué contestarle. A Niurka la descubrieron ellos, la pulieron ellos... y nosotros nos llevamos el título mundial. Viene todo esto a cuento de Orlando Ortega: la máxima esperanza española en los Mundiales de Londres era un atleta nacido en La Habana. Una esperanza que no llegó a materializarse. No estaba como en Río, hace un año y tenía una prueba muy dura. Pero además de Orlando (plata en Río) y Niurka (oro en los Mundiales de Sevilla y otras cosas), están Joan Lino Martínez y Luis Felipe Méliz en longitud, Indira Terrero en 400 metros... Sí, le debemos mucho a Cuba. Ellos lo hacen bien y nosotros lo aprovechamos.

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