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La llama de los Juegos Olímpicos brilla de nuevo en Barcelona

BARCELONA 92 | XXV ANIVERSARIO

La llama de los Juegos Olímpicos brilla de nuevo en Barcelona

Juan Antonio San Epifanio ‘Epi’ le entrega la llama al arquero Antonio Rebollo. Y el pebetero del Estadio Olímpico volvió a encenderse.

GORKA LEIZA

DIARIO AS

Los actos de 25º aniversario rememoraron el 25 de julio de 1992. Buena organización de los actos y destacada colaboración ciudadana.

Barcelona

Han pasado 9.131 días o 25 años desde que Barcelona empezó a vivir su sueño olímpico. Tras los intentos fallidos de 1924, 1936, 1940 y 1972, el 25 de julio de 1992, la ciudad acogía los primeros, y hasta ahora los únicos, ­Juegos Olímpicos organizados en España.

Desde varias horas antes de la inauguración de los Juegos, el Estadio Olímpico de Montjuïc estaba prácticamente lleno. Hasta 56.000 espectadores verían en directo la inauguración, que se inició a las 20:00 horas.

La Plaza Catalunya era ya un hervidero en ese momento. Miles de barceloneses y visitantes de todo el mundo seguían el acto en las pantallas gigantes instaladas a tal efecto. Dos momentos fueron especialmente emotivos: el saludo del estadio a todo el mundo con el famoso ¡Hola, Hola!, coreado también en la plaza. El segundo sería casi tres horas después, a las 22:40, cuando la flecha lanzada por Antonio Rebollo encendía la llama olímpica en el pebetero del estadio.

Allí se vivió una explosión de júbilo y en la plaza de Catalunya el éxtasis; algo no visto hasta entonces. Los presentes se prodigaron en besos, abrazos, cava, brindis... Una fiesta que se alargó hasta la madrugada barcelonesa.

Ayer, la historia retrocedió 25 años y 34 relevistas transportaron la antorcha desde el Palacete Albéniz a la Plaza Catalunya en una hora y quince minutos para cubrir un recorrido de 6,5 kilómetros por la ciudad.

Con Elisabeth Maragall,sobrina de Pasqual Maragall, medalla de oro en hockey hierba en Barcelona 92, que hizo el primer relevo, estuvieron otros deportistas olímpicos como Erika Villaécija, Kiko Fábregas, Jordi Payà, Jesús Angel García Bragado, María Vasco, Silvia Domínguez, Pol Amat, Raúl Tamudo, Dani Ballart, Álex Corretja y Nacho Solozábal.

Junto a ellos, deportistas paralímpicos como Sarai Gascón, Javier Salmerón (abanderado de España en los Paralímpicos del 92), Laura Tramuns, Eric Villalón y Bertrand de Five.

Y el gran momento llegó a las 22:30 cuando Juan Antonio San Epifanio ‘Epi’, el último relevista en 1992, entró en la plaza acompañado por la atleta salmantina Purificación Santamarta, la mejor paralímpica en aquellos Juegos, con cuatro medallas de oro.

Hubo algo más de 30 minutos de retraso sobre el horario previsto. La Plaza Catalunya, a reventar, era una fiesta y no importaba ya nada. Como no importó que a Epi se le apagase la antorcha. Había tomado la llama de Purificación para entregársela a Antonio Rebollo, que lanzó la flecha y en el Estadio Olímpico Lluis Companys de Montjuïc el pebetero se encendía como lo hizo en aquella mágica noche de hace 25 años. También a los sones de la mítica ‘Barcelona’ de Freddy Mercury y Montserrat Caballé. Empezaba una fiesta que apenas duró una hora: apareció la lluvia. La próxima será dentro de 25 años.

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