CHICAGO CUBS

Cachorros siguen hibernando en plena de ola de calor

Chicago Cubs, vigentes campeones del mundo, vuelven a la senda perdedora más un récord negativo que no se parece en nada a la versión de 2016.

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Jake Arrieta no está disfrutando de su mejor campaña con los Chicago Cubs justo antes de ser agente libre en las Mayores.
Justin Berl AFP

Los Chicago Cubs están disfrutando de una defensa de su título cuanto menos… peculiar. Más allá de las peregrinas excusas que se han dado para encontrar una explicación al pobre rendimiento que cuenta con las armas necesarias para instaurar una dinastía de las Mayores, es la inconsistencia que demuestra este equipo y que está provocando una cierta ansiedad entre los seguidores.

¡Y eso que ganaron el título el año pasado!

Probablemente nadie ejemplifica mejor las irregularidades de la franquicia que Jake Arrieta, el ganador del Cy Young que cautivó el imaginario de los seguidores de las Mayores en 2015 y que se confirmó como un pitcher de élite tras una más que notable campaña en 2016.

Desgraciadamente para los Cubs, no hay ni rastro de ese pitcher dominante en 2017.

Factores a tener en cuenta

Una de los principales argumentos a los que siempre se recurre cuando se contempla el desplome de un jugador en concreto es que se encuentre lesionado y no lo sepamos. También está el caso en una posición tan específica como la de pitcher que notara y estuviese pagando los esfuerzos de años anteriores, pero Arrieta es alguien que siempre se ha mantenido en un estado de forma idílico gracias al pilates y a una profesionalidad que se sale de la escala.

No obstante, cuando se habla del aspecto de lesión, quizás tengamos algo a lo que agarrarnos. Chris Bosio, pitching coach de los Cubs, ha afirmado que el jugador lleva lidiando con problemas en la piel del pulgar de su mano derecha y estos problemas datan del spring training. ¿Esta molestia se encuentra detrás de la pérdida de velocidad en su recta? No parece, pero sí puede contribuir a que su slider no esté tan mortífero como antaño.

Arrieta no está conforme con que este problema sea la causa de sus dificultades, aunque nadie niega que este pitcher no parece el mismo que el de años anteriores. Como aporta aquí viene un dato: Arrieta nunca se quedó sin completar al menos cinco entradas en aquellas campañas (64 partidos como abridor). En 2017, ha ocurrido en cuatro ocasiones en apenas 14 encuentros.

Además, está la lógica presión de una inminente agencia libre para la que se perfilaba como una apuesta muy atractiva y su valoración no para de bajar.

Sin embargo, Arrieta no es el único que está sufriendo en 2017. Ni mucho menos. Aunque Jon Lester es el único que está manteniendo el fuerte, Kyle Hendricks no ha sido efectivo y ahora se presenta ante la perspectiva de perderse varias semanas más por una tendinitis en su mano derecha de la que no termina de recuperarse, mientras que parece que el declive de John Lackey se ha iniciado de forma inapelable.

Un equipo que el año pasado brilló en la prevención de carreras, está siendo ‘vapuleado’ hasta alcanzar una ERA para su rotación de 4.68 mientras que en 2016 fue de 2.96. Se podía esperar cierta regresión, pero no hasta este punto de mediocridad que se ajusta al récord ahora negativo de 33-34.

Vibraciones positivas

De todas formas, si en algo ha sido un absoluto prodigio Joe Maddon es a la hora de poner buena cara cuando vienen dadas, que es lo que está ocurriendo en la defensa del título, porque nadie puede pensar que ganar dos años seguidos es sencillo, sino más bien todo lo contrario. Es así de claro y eso pone más en valor lo logrado hace unos meses.

Con un turno de bateo que está sufriendo para alcanzar la consistencia del 2016, con un Anthony Rizzo que está siendo probado como primer bate o leadoff con excelentes resultados, con un Russell enfrascado en múltiples problemas sobre el campo y fuera del mismo, junto a un Kyle Schwarber que está promediando un rotundo .172, no se parecen nada estos Cubs a los que levantaron el trofeo del comisionado en noviembre. Para nada.

Pero los Milwaukee Brewers, que son sorprendentes líderes divisionales, se encuentran a 2.5 partidos mientras que los Cardinals o Pirates se han mostrado incluso más irregulares que los Cachorros y andan por detrás.

La base para la reacción está a las órdenes de Joe Maddon, pero no estaría mal contemplar alguna solución externa, que las oportunidades con este roster actual no van a estar siempre ahí.