'Alonsistas' en Indy, de Japón al las lagrimas de una boda...

INDY 500. LA INTRAHISTORIA

'Alonsistas' en Indy, de Japón al las lagrimas de una boda...

Alonso

Encontramos a dos aficionadas orientales y dos madrileños que quieren hacer historia con Alonso, las calles de Indianápolis repletas de españoles.

México

Se ríen. Siempre. Cuando están felices aun más y nada hace más feliz a Wenquin Liao y Nanae Omoto que estar al lado de Fernando Alonso. La primera es china y la segunda japonesa, la primera es estudiante en Texas y la segunda trabaja cuidando personas mayores, las dos han hecho viajes largos para ver a su ídolo y ninguna d las dos podía faltar en las 500 Millas de Indianápolis de este año. Llevan camisetas con la cara de Alonso hecho manga, banderas de Asturias y traen regalos. Están justo tras la verja que da acceso al pequeño paddock donde se arremolinan periodistas, ingenieros, fotógrafos y mecánicos de McLaren Honda Andretti. Y la familia de las carreras de Alonso. Ahí está Linda, la novia del asturiano, a la que llaman para darle un regalo. Le han traído té. La china conoció a Fernando en el gran premio de su páis de 2004 y desde entonces lo sigue por el mundo, la japonesa tiene 26 años y lo ve desde que tenía catorce. Pasan por ser dos de las más fieles del planeta Alonso.

De repente al lado de las orientales aparece una bandera española. “Estoy…. ufff, estoy… como el día de mi boda, nervioso, llorando…”. Ramón Simarro que ha venido a Indy con su hermano Manuel desde Madrid. Ambos son peritos de coches y han perdido dinero por venir a ver a Alonso, además de los casi dos mil cada uno que se gastarán en el viaje, pero tenían que estar. “Es alucinante esto, espectacular y como gane Alonso…”. Como el día de su boda… Este año se espera lleno total en Indianápolis, son muchos los que han venido por Alonso, según la organización se está notando la presencia del asturiano. Por las calles de Indianápolis, en un paseo por el centro te puedes encontrar varios grupos de españoles que han venido a ver a Alonso. Ahora solo les queda disfrutar, vivir el momento y esperar si ellos también viven su propia historia.

 

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