Cuando el honor está en juego

Cuando el honor está en juego

México

Aunque cueste creerlo, el Celta no necesita tres millones de razones para partirse la cara aún sin jugarse nada. Le basta una; el honor. En este mundo bicefálico de Madrid y Barça, en el que los pequeños combaten con tirachinas de madera, el Celta se planta con descaro y gallardía, sin miedo al poder del invencible. Su orgullo le impide arrodillarse y, aunque no lo crean, es mucho lo que está en juego. Primero, saldar la deuda con una afición que les puso la piel de gallina en Manchester. Hasta Mourinho acabó rendido a la marea celeste y les aplaudió nada más acabar el partido. Sólo el que estuvo allí es capaz de entenderlo.

La segunda deuda que deben saldar los jugadores célticos es con ellos mismos. Se merecieron el premio gordo en Old Trafford, pero la diosa fortuna volvió a darles la espalda. Dan ganas de rendirse, pero no lo harán. Ese verbo no existe para ellos. Seguirán aporreando la puerta del éxito, y más pronto que tarde acabarán por derribarla. Vigo está triste, el duelo no termina de irse. Hoy, Día de las Letras Gallegas, el equipo que escribe en verso con su juego se merece vivir una última fiesta para cerrar una brillante temporada. Luchen por su honor.

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