El Mundial 'TLC' en los tiempos de Trump

MUNDIAL 2026

El Mundial 'TLC' en los tiempos de Trump

El Mundial 'TLC' en los tiempos de Trump

El contexto político juega un papel preponderante en la primera candidatura de tres países. Gulati, Montagliani y de María han refrendado la importancia del Mundial para unir a las naciones.

Ciudad de México

"El objetivo es devolver la Copa del Mundo a la región", enfatizó Víctor Montagliani en el momento en el que fue investido como el nuevo presidente de la Concacaf en mayo de 2016. Entonces empezaron los rumores, los trascendidos, las fantasías. ¿Regresará el Mundial a Concacaf después de 1994? ¿Será México el primer país en acogerlo en tres ocasiones? ¿Canadá entrará en la ecuación, a causa de la nacionalidad de Montagliani? Y llegó el huracán Trump. 

La elección del magnate como presidente de Estados Unidos ha supuesto un cambio radical en la política, interna y externa, económica, social, diplomática, de la máxima potencia del mundo. Trump anunció un viraje del status-quo estadounidense en una cruzada por devolver "el poder al pueblo", como espetó en su discurso de inauguración. "Hacer a América grande de nuevo" fue su eslogan de campaña, abrazando el proteccionismo y el nacionalismo. Su paquete de políticas, polémicas todas ellas, han motivado la movilización de la sociedad civil y la galvanización de la oposición. En poco más de 100 días de mandato, el 45° presidente de la Unión Americana vetó, con el pretexto de evitar la llegada de terroristas islámicos al país, la entrada de refugiados de siete países musulmanes (Sudán, Siria, Irán, Iraq, Libia, Somalia y Yemen; un segundo veto eliminó a Iraq de la lista); retiró a Estados Unidos del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica y, además, ha puesto su mirada en México en dos asuntos tangenciales: la renegociación del Tratado de Libre Comercio y la construcción de un muro en la frontera entre ambos países para, en teoría, impedir el ingreso de inmigrantes sin pasaporte ni permiso de residencia.

Las políticas de Trump han sido recibidas con estupor y preocupación, tanto en Estados Unidos como en el resto del mundo. Sally Yates, entonces Fiscal General, se opuso a ejecutar la orden ejecutiva, y el senador Bernie Sanders, excandidato presidencial demócrata, la describió como un decreto fundamentado en el "odio y la intolerancia". La restricción también tuvo reacción al norte, cuando Justin Trudeau, primer ministro de Canadá, aseguró que su país seguiría recibiendo a refugiados sin importar su origen ni su religión. El desencuentro retórico entre Trudeau y Trump, polos ideológicos opuestos, se suma a la crisis diplomática desatada a finales de enero entre México y Estados Unidos a causa del muro fronterizo. Un brusco intercambio de tuits entre los mandatarios de ambos países, en los que Trump afirmaba que sería México quien pagaría la construcción, seguidos de réplicas del gobierno de Enrique Peña Nieto, abrieron una disputa aún sin aclarar entre ambas naciones. 

US, Canada and Mexico Soccer Bodies hold a joint press conference

Con diversos frentes abiertos en ambos lados de sus fronteras, las suspicacias apuntaban a que Estados Unidos desestimaría la organización de la Copa del Mundo en conjunto con sus vecinos. Aunado a ello, sus medidas tampoco han encontrado eco en la política deportiva. El presidente de la UEFA, Aleksander Ceferin, aseguró que la restricción a los países musulmanes podría dañar la posible candidatura para recibir el Mundial: "Si los jugadores no pueden ir allí por decisiones políticas o populistas, el Mundial no se puede jugar allí.  Y esto es igual para los aficionados y los periodistas, por supuesto. Tendrían que poder acudir al evento, independientemente de su nacionalidad, declaró el esloveno. Eso sí, polémicas legislaciones internas no han impedido que la FIFA conceda la sede de la Copa (Catar y la prohibición de la homosexualidad, por ejemplo).

Abundó Víctor Montagliani en AS México el pasado marzo que las políticas de Trump sí son una preocupación para Concacaf. No obstante, en la conferencia en la que se oficializó la propuesta en bloque, primó la reivindicación del fútbol como una herramienta para unir a las naciones: "El fútbol permite unir países, construir sueños y emociones", acuñó Decio de María. Días antes, Montagliani había fijado el discurso en The Guardian: "Es un buen signo de lo que puede hacer el fútbol para unir países (...) El fútbol debe lidiar y ponerse por encima (de decisiones políticas)". (Sin olvidar que fue precisamente Estados Unidos, a través del FBI, quien desarmó al régimen de Joseph Blatter al encarcelar y procesar a varios de los principales caciques del fútbol mundial por conflicto de interés, corrupción, lavado de dinero...)

En medio del órdago anti-inmigrante de Trump, el anuncio oficial también fue una apología, precisamente, a la herencia del expatriado. Fue Montagliani el encargado de enviar el dardo: "Los tres, Gulati (presidente de US Soccer), Decio y yo, provenimos de inmigrantes; Decio y yo tenemos descendencia de italianos". El Mundial que impulsan tres descendientes de inmigrantes en una era de desconcierto para ellos. El Mundial que Donald Trump, según Gulati, a pesar de la retórica beligerante respalda "totalmente, complacido en que México forme parte del proyecto". El Mundial que quiere Estados Unidos tras haber denunciado el FIFAgate. El Mundial 'TLC' mientras Wilbur Ross, Secretario de Tesoro de Estados Unidos, reniega en televisión nacional que el Senado no prepare las condiciones para renegociar el tambaleante Tratado de Libre Comercio con sus dos socios, sus dos vecinos, sus dos co-anfitriones.

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