Otra desbandada en la Davis

Este año pintaba diferente. Nos habíamos incluso ilusionado con la posibilidad de un doblete Copa Davis y Copa Federación. Al frente del proyecto está la capitana Conchita Martínez, que tan buena relación tiene con jugadores y jugadoras, y tan buen ambiente había creado en ambos equipos. Al frente de la RFET está un nuevo presidente, Miguel Díaz, que se había planteado como reto devolver a España a lo más alto. También nos habían contado que Rafa Nadal estaba especialmente motivado, que quería levantar otra Ensaladera, pero esta vez con su amigo Marc López en la foto. Pero ya en la segunda eliminatoria, frente a la Serbia de Djokovic, hemos comprobado que los tenistas “han antepuesto sus compromisos personales a la Davis”. La frase no es nuestra, sino de la propia Conchita.

El último en borrarse ha sido Marcel Granollers, cuya renuncia ha obligado a convocar al 243 del mundo, Jaume Munar. Podemos llegar a entender a Nadal, que ya tiene una edad, que ha sufrido una retahíla de lesiones y que quiere dosificarse para seguir siendo competitivo. Su final en Miami contra Federer, al que ya se enfrentó en la de Australia, demuestra que exprime su físico hasta el límite. También es una manera de defender a España. Pero que antes del puesto 243 no se haya encontrado a nadie, verifica el egoísmo de la mayoría de nuestras raquetas. Nos gusta el sabor de la Davis, por eso nos indigna. Pero en el fondo, con tanta ausencia, también entendemos que quizá haya que ir pensando en cambiar el formato, siempre que conlleve un compromiso de los mejores tenistas. Aunque quizá, ni así.