Argentina se mete a puestos mundialistas y complica a Chile

  • 1ª Parte
  • 15'
  • 30'
  • 2ª Parte
  • 60'
  • 75'
  • 90'
Argentina

15' Messi

17' Mascherano

45' Sale Emanuel Más entra Musacchio

57' Sale Aguero entra Banega

73' Higuaín

76' Sale Mercado entra Roncaglia

Chile

10' Aránguiz

14' Fuenzalida

55' Sale Fuenzalida entra Castillo

69' Sale Francisco Silva entra Valdivia

85' Pablo Hernández

90' Sale Aránguiz entra Paredes

ARGENTINA 1 - CHILE 0

Argentina se mete a puestos mundialistas y complica a Chile

Argentina se mete a puestos mundialistas y complica a Chile

MARCELO HERNANDEZ/PHOTOSPORT

El gol de penal de Lionel Messi desniveló un partido deslucido, en donde Chile fue el dominador y mereció tener una mejor suerte.

Buenos Aires

Pocas veces en la vida hubo un silencio así en el estadio Monumental de River Plate para un partido de la selección argentina. Quizás el 0-5 contra Colombia, camino a Estados Unidos 1994, fue la última vez. Quedaban pocos minutos para el término del partido, vencían por 1-0 a Chile, pero nadie estaba conforme. Por el contrario, el temor por una fatalidad de último minuto ante el mismo rival que les arruinó la fiesta en las finales de la Copa América y la Copa Centenario rondaba en el aire.

Argentina le ganó a Chile gracias a un penal convertido por Lionel Messi a los 16 minutos. Y nada más. Pocas veces en la historia un equipo albiceleste fue tan mezquino. Pocas veces lució tan discreto.

Chile, por el contrario, dominó como nunca antes lo hizo en la cancha de Núñez. Y, a diferencia de las expediciones de Nelson Acosta y Juvenal Olmos, fue incapaz de cosechar puntos a orilla del Río de la Plata. Pese a que lo mereció más que nunca.

La Roja avisó desde temprano. No estaba en Buenos Aires para ser comparsa. La Roja dio la campanada de alerta a los seis minutos. José Pedro Fuenzalida logró anotar, pero su tanto fue anulado por posición adelantada. La jugada se originó en un desborde de Alexis Sánchez por la izquierda, lanzó el centro con la derecha y la peinada de Charles Aránguiz fue la que dejó en posición de impedimento al Chapa.

La Roja controlaba de las acciones, aunque Argentina también avisaba. Claudio Bravo salió a esperar en el límite del área a Ángel di María y, a base de puro instinto, logró anticiparse al intento de vaselina del Fideo. Un minuto después vino la desgracia para los de Pizzi.

Fuenzalida, el mismo a quien le anularon el gol ocho minutos antes, pasó a ser el villano de la noche al enganchar a di María en el área y el brasileño Sandro Ricci no dudó en cobrar el penal. Messi engañó a Bravo y anotó la apertura de la cuenta.

Chile sintió el golpe. Mantuvo el control, pero no generó peligro. El despliegue del mediocampo logró anular los circuitos de los cuatro fantásticos argentinos. Pero no llevó riesgo a la portería de Sergio Romero.

Argentina tuvo el golpe de nocaut a un minuto del entretiempo, pero lo desperdició increíblemente. Otamendi tomó un rebote en el área chica y lo envió a las nubes, cuando la defensa chilena no tenía opciones y el portero Bravo estaba vencido.

En el complemento siguió el dominio de Chile. 60-40 en la proporción de dominio de pelota, pero no había profundidad. Pizzi echó mano a la banca y envió a la cancha a Nicolás Castillo, goleador del torneo mexicano. El artillero de Pumas casi anota a los 64', cuando se le escapó a Romero, pero logró recuperarla.

En los 20 minutos estuvo la ocasión más clara de Chile. Tiro libre de Alexis Sánchez que se estrelló en el travesaño, cuando Romero estaba paralizado sobre la línea.

Pizzi, consciente de que había que matar o morir, sacó a Francisco Silva, volante de corte, y envió a la cancha a Jorge Valdivia. A los 73 minutos, otro tiro libre de Alexis, pero este se fue a la nubes. Romero, en tanto, le pedía a los pasapelotas que demoraran el regreso de los balones.

El estadio Monumental de River Plate estaba en silencio. Quizás por primera vez desde el 0-5 ante Colombia camino a Estados Unidos 94. Chile dominaba y los fanáticos locales temían lo peor.

A 10 del final, Castillo vuelve a perdérselo, en el borde del área chica. Pizzi envió a la cancha a Esteban Paredes, goleador de la Liga local, pero ya no había mucho que hacer en una historia que, al igual que en las tragedias griegas, estaba escrita previamente por el destino.

Argentina ganó, sumó tres puntos, pero no festejó. Chile jugó bien, dominó al dueño de casa, pero tampoco pudo celebrar. Una noche negra en Buenos Aires.

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