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SPORTING 1 - ATLÉTICO 4

Rescate relámpago de Gameiro

Entró en el minuto 61 con 1-1 e hizo un hat-trick entre el 80 y el 85. Carrasco marcó al inicio de la segunda parte y Sergio Álvarez había empatado tres minutos después.

MadridActualizado a

Sigue la narración del Bayer Leverkusen-Atlético de Madrid de Champions League

Cuando el reloj del partido estaba en el minuto 84 y 15 segundos, Gameiro, ese hombre que acababa de hacer dos goles en dos minutos, corría de nuevo hacia Cuéllar. Y en su poderosa pisada ya se veía que atrás se quedaban los palos con los que, hasta anteayer, se topaban sus ocasiones. Y el centímetro que a veces le faltaba para empujar un balón, para llegar al remate y volver a sentirse el Gameiro que se fichó, el Gameiro del Sevilla. Cuando disparó era el minuto 84 y 17 segundos, 18 cuando el balón rebasó la línea. 1-4. Tres goles en cuatro minutos y 45 segundos para certificar que vuelve a ser uno de esos futbolistas capaces de arreglar el mundo con un simple gesto: apuntar con sus botas a una portería rival. Un mundo que ayer en El Molinón, hasta que saliera del banquillo, se le estaba poniendo a Simeone como el traje, negro, negro.

Porque el partido comenzó y el Sporting salió y arrinconó al Atleti. Era el minuto 10 cuando, sin embargo, Griezmann acariciaba el gol con un disparo ajustado al palo izquierdo de Cuéllar que se fue fuera rozando la madera. La ocasión sonó a cambio de tercio en el estadio más antiguo de España. El Atleti recuperó la iniciativa. Había descubierto que en el área de Cuéllar no había cocodrilos. Ni pirañas. Ni tampoco alfileres. Que podía pisarse. Poco después, Correa enviaba otro balón fuera rozando el palo, ahora el derecho, cuando otro cambio de tercio sonó en El Molinón. Éste duraría hasta el descanso.

De pronto, sobre el césped sólo había un equipo, el de casa. De pronto cada carrera de Burgui y Douglas era una amenaza. De pronto El Molinón empujaba con su voz y el Sporting jugaba sus mejores minutos con Rubi, en la temporada; intenso, con llegada y alma. De pronto todos los balones buscaban los 2,03 metros de Traoré, la gota malaya que, plic, plic, plic, córner a córner, desafiaba la red de Moyá. Antes del descanso envió un balón al palo y el Atleti respondió con otro de Correa que se paseó por la línea de gol. El argentino era la única luz de un Atleti perdido, anulado y lleno de grietas, en el que Carrasco era la sombra: que estaba lo contaba el acta, no el césped.

Pero entonces comenzó la segunda parte y catorce segundos bastaron para que su nombre pasara de la nada al gol. Saque de Griezmann del centro, balón en largo de Gabi, Torres peina y Carrasco dispara. Cuéllar despejó pero no atrapó y fue el propio Carrasco el que empujó con furia su rechace a la red. El césped ya podía contar también que estaba. Replicó el Sporting en la siguiente jugada: Burgui le cogió la espalda a Vrsaljko y Sergio Álvarez remató para empatar. El Atleti se vino abajo. Un córner después, otro balón de Sergio Álvarez se topó con los reflejos de Moyá y el Sporting volvía a arrinconarle. Corría Burgui, movía Vesga, buscaba Traoré, despejaba Moyá. Plic, plic, plic, en bucle. Hasta que Simeone miró a su banquillo en el 61’. Fuera Correa y Torres. Dentro Saúl y Gameiro. Thomas pisó el césped en el 68’ y Saúl lo celebró con un cabezazo que obligó a Cuéllar.

El Atleti ganaba músculo y centro del campo ante un Sporting cansado y ya sin Traoré. Y antes de que Gameiro hiciera el primero, el 1-2, para dejar atrás los palos y la tarde negra, el árbitro anulaba por fuera de juego un gol legal a Griezmann. Y fue el propio Grizi quien le dio a Gameiro en el minuto 79 y 33 segundos un pase filtrado para batir a Cuéllar. Y fue Thomas quien le encontró en el minuto 80 y 54 segundos para que lo hiciera por segunda vez. Y de nuevo Grizi cuando el reloj estaba en el minuto 84 y 15 segundos y Gameiro corría para hacer su tercero. Llega a tiempo para todo lo grande que viene. ¡Voilà!

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