Tribuna Libre

Mohamed Alí vs. Atlanta Falcons: el mayor K.O. de la historia

Cuando cometes dos errores graves ante un púgil cualquiera, es posible que salgas vivo del cuadrilátero, si lo haces ante Muhammad Ali, estás muerto.
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Mohamed Alí vs. Atlanta Falcons: el mayor K.O. de la historia
ERIK S. LESSER EFE

Muchos consideran que el Super Bowl LI ha sido el más espectacular y emocionante de la historia. Posiblemente no fue el mejor jugado, pero sin duda alguna fue el más emocionante. Nunca antes una franquicia había remontado una diferencia de 25 puntos en esta clase de partidos y además, se produjo en tan solo un cuarto y medio. El mejor Super Bowl de la historia me recuerda mucho a la mejor pelea de boxeo de la historia. ¿Recuerdan?

Cuando Muhammad Ali pareció sucumbir son dos señaladas derrotas ante Joe Frazier, el 8 de marzo de 1971, y Ken Norton el 31 de marzo de 1973, aceptó un combate ante George Foreman, en aquel entonces actual campeón del peso pesado. La pelea se celebró en Kinshasa, Zaire, el 30 de octubre de 1974. Se enfrentaron dos estilos contrapuestos: el boxeo ágil y defensivo, lleno de experiencia del aspirante Ali y la poderosa pegada del campeón Foreman. ¿Les suena de algo?: La mejor defensa contra el mejor ataque.

George Foreman tenía 25 años, era un boxeador joven. Se había convertido en campeón del mundo frente a Joe Frazier un año antes., en un combate sin mucha historia. Era un púgil de 1,91 metros que tenía la mayor pegada que nadie había visto en un cuadrilátero hasta la irrupción del increíble Mike Tyson. Al otro lado, un polémico Mohamed Alí terminaba la sanción por negarse a luchar en Vietnam con el ejército estadounidense y si bien no estaba en su mejor momento, era una leyenda, curtido en mil batallas, un viejo zorro que dominaba como ninguno el arte de los pequeños detalles, dentro y fuera del cuadrilátero ¿Les recuerda a alguien?

Muhammad Ali exhibió una táctica que nunca antes había empleado: resistir como un baluarte contra las cuerdas encajando los puñetazos de Foreman. Durante los primeros siete rounds recibió una golpiza mundial. Foreman cometió el error de no rematar la faena y en el octavo asalto, Ali olió la sangre y vio que su joven e inexperto rival estaba “fundido”, decidió entonces que había llegado la hora y con una combinación de derecha tumbó al agotado Foreman que exhausto no tuvo ninguna opción de parar la ofensiva de su rival. ¿Les suena de algo?

No comparto la opinión de muchos de que los Falcons perdieron el Super Bowl. Muchos pensamos que la única opción que tenían era una táctica defensiva kamikaze para tratar de limitar el tiempo de posesión y mantener a Tom Brady en la banca. Por otro lado, como Mohamed Ali, Bill Belichick sabía que si aguantaba las envestidas del potente ataque de Atlanta, en la segunda parte, ante una defensa cansada, tendría más posibilidades de ganar el partido. Obviamente hubo momentos clave que marcaron el devenir del partido, principalmente dos: el sack de Dont´a Higtower en el minuto 8:30 del último cuarto, que permitió creer en la remontada. Y por otro lado, la decisión de Kyle Shanahan de no correr en segunda y once, en la yarda 23 de New England con 3:54 minutos para finalizar el partido. Un field goal, casi son total seguridad, hubiera decantado la balanza para Atlanta. Pero cuando cometes esos dos errores ante un púgil cualquiera, es posible que salgas vivo del cuadrilátero, si lo haces ante Muhammad Ali, estás muerto.