Tercer tiempo

Tercer tiempo

Insulto de boca

¿Qué llevó a Godín y a Deyversson a escupirse mutuamente –a empatar a escupitajos—mientras se desarrolló el partido de sus dos equipos, el Atlético y el Alavés? Fue como si, a la vez que ocurría el partido, ellos tuvieran un partido particular, una riña. Se buscaron, se hablaron (se insultaron), se burlaron uno del otro. ¿Por qué? Seguramente porque se estimulan así. ¿O no? ¿Será porque se odian?

Del amor al odio

He visto cosas así en otros campos y en otros futbolistas, que luego han querido olvidarlo. Entre compañeros (de selección) se ha visto también ese retruécano, esa regresión a lo peor de la adolescencia, el desprecio del otro. El filósofo Lledó, que escribe un tratado sobre la amistad (filía), dice que somos eso: afecto, amor y odio. Así que en el campo puede haber de todo.

La estética

Ese partido fue malo, y lo empeoraron esos dos futbolistas. Te sientas a ver fútbol porque en los dos equipos hay el vigor de la amistad hacia alguno de ellos, hacia unos colores, como se suele decir. Ellos empañaron los colores. Fueron futbolistas centrífugos: desviaron la atención y ahora de ese partido no se habla: se habla de los escupitajos. No me extrañó, luego, ver tan triste a Simeone. Jugamos mal, dijo. Y tanto.

Jugadores criptonita

Godín es un jugador imán y el sábado trabajó de criptonita mala, que es como el colesterol malo. Imán haces jugar a otros. Criptonita (buena) es el que explota solo, no rompe al otro. De pronto tiene una genialidad, apunta, y gol. Ramos es criptonita, Modric es imán. Cristiano es criptonita, como Messi, pero llevan dentro un imán. El argentino ahora espera, centra, como Iniesta. A Godín no me lo esperaba como criptonita mala. Que vuelva a ser imán, el Atlético lo necesita.

El sitio de la afición

Los aficionados somos también lo que dice Lledó: afecto, amor, odio. ¿Nos llegamos a escupir? Encontré el viernes a Juan, del Zaragoza, pero no es de Zaragoza. Un maestro lo hizo zaragocista en La Mancha. Trabaja en Casa Mundi; Mundi es madridista como Roncero. El otro equipo de Juan es el Barça. Un día fue al restaurante con una camiseta de Milito (del Zaragoza), a almorzar con Arteche, asiduo. El Zaragoza había batido al Madrid.

La pasión tranquila

Y Mundi no dijo nada. Los aficionados tenemos el fútbol para eso: para descargar nuestra pasión en otros. ¿Se imagina uno del Athletic escupiendo a uno del Atlético? El Celta le gana al Leganés, el Málaga le tiñe de empate la alegría a Osasuna, ¿y luego se van a dar de tortas los aficionados? Que aprendan de Juan…, y de Mundi, que fue jinete.

Bon Nadal

Deben tomar ejemplo esos jugadores descuidados del fútbol de gente como Rafael Nadal, el extraordinario tenista. Es afecto y es respeto; no es ni odio ni venganza. Se mata a trabajar, juega como si ahí le fuera la vida. Pero cuando gana o pierde (como en el poema de Kipling, como en las reflexiones de Lledó) está lleno de amistad, como si el mundo para él fuera una familia. Y abraza al adversario, lo quiere con palabras.

La vida es empate

No es ni ganar ni perder, es empatar al fin la vida del fútbol. Aunque ganes en el marcador, si no has sido compasivo con el que se te enfrenta no eres nada, como no es nada sino rencor el escupitajo. Ahora el Barça ha sido puesto en su sitio, como lo fue también el Sevilla. ¿Y qué? Es fútbol, éste sigue. El Madrid salió del bucle de los empates y afianzó su hegemonía en la Liga. Recuperó afectos, pero no tiene seguro el amor.

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