Sueño premonitorio de la Super Bowl LI: Patriots campeón

Super Bowl LI

Sueño premonitorio de la Super Bowl LI: Patriots campeón

Sueño premonitorio de la Super Bowl LI: Patriots campeón

Imaginemos por un momento que los New Englad Patriots ganan la final de la NFL con Trump de por medio, Manziel y hasta la cabra de la legión...

Esta noche he tenido un sueño extraño. Quizá se debió al exceso de picante en la cena, o tal vez al exceso de cerveza para contrarrestarlo. El caso es que soñé que viajaba al futuro y me encontraba viendo la próxima Super Bowl. Esto es lo que recuerdo. Sueño premonitorio o pesadilla imposible, juzguen ustedes mismos.

SUPERBOWL LI. NRG Stadium (Houston, Texas). 5 de Febrero de 2017

Amanece una mañana fría en Houston. Intensas nevadas y gélidas rachas de viento han provocado capas de nieve de más de medio metro. Los dirigentes de la NFL están estudiando retrasar la hora de comienzo del encuentro como consecuencia de las inclemencias climatológicas, pero contrariamente a lo que se podía esperar, en vez de preguntar a reputados meteorólogos, consultan a expertos en audiencias televisivas. A las puertas del estadio, se congrega un grupo de personajes ataviados con pieles y banderas de lobos huargos que proclaman que ellos ya llevaban años anunciando que se acercaba el invierno. Los buenos aficionados al football se frotan las manos ante el espectáculo de un encuentro nevado, tan escaso durante esta temporada. Sin embargo, todo esto dará igual, ya que el partido se disputa en un dome.

Saltan al campo los protagonistas del evento, en el que la noticia más destacada en las horas previas ha sido que en una fulminante orden ejecutiva del presidente Donald Trump, ha cesado al coordinador defensivo de los Patriots para tomar él mismo las riendas de la defensa patriota. Según parece, la causa se debe a una incalificable actuación misógina por la cual considera que el sitio de las mujeres está en la cocina, pensando erróneamente que Patricia, el ya excoordinador, con ese nombre, era una chica.

Rumores bien fundamentados apuntan a que éste puede ser el último partido de Patriots y Falcons como representantes de New England y Atlanta respectivamente, ya que ambas franquicias han solicitado su traslado a Los Angeles. De hecho, todos los equipos han solicitado su traslado a Los Angeles con el fin de abaratar costes en los desplazamientos.

El himno nacional es interpretado por el cantante country Luke Bryan, primer solista masculino en hacerlo en 10 años. En plena actuación, una ráfaga de viento (alguien ha debido dejar abierta alguna ventana del domo) le hace volar su sempiterna gorra. Al agacharse a recogerla, apoya su rodilla en el suelo, lo que es interpretado por la audiencia como un gesto de protesta contra la violencia racial de la policía, y fuertemente abucheado en un estado tan conservador como el tejano. El cantante debe abandonar el estadio entre fuertes medidas de seguridad.

El tradicional vuelo de una escuadra de cazas de combate sobre el estadio ha sido sustituido por un interminable desfile militar sobre el césped. Camiones, carros, plataformas, lanzaderas, y un sinfín de cuerpos del ejército marchan en perfecta formación en una idea sugerida a Trump por su íntimo amigo Putin. La representación española en la parada, la Legión, se ha negado a desfilar como protesta por la intoxicación sufrida por su mascota, la cabra, al ingerir el turf artificial del NRG Stadium pensando que era hierba normal.

Con más de una hora de retraso, parece que por fin capitanes y cuerpo arbitral se dirigen al centro del campo para el sorteo inicial. El colegiado encargado de dirigir la SuperBowl LI es el veterano de 17 campañas en la NFL Carl Cheffers. Su designación ha estado envuelta en polémica, y Blandino, jefe de los árbitros, ha tenido que salir al paso de las críticas declarando que su decisión ha sido ampliamente estudiada, y no se le ha asignado a la ligera simplemente porque Cheffers lleve el número “51”. Brady pide cara y Ryan cruz. Se lanza la moneda al aire y cae de canto, como consecuencia del mal estado en que ha quedado el terreno de juego debido al desfile. Tras un largo estudio, se determina cara y los Patriots eligen recibir el balón para marcar la iniciativa. La decisión no es aceptada por los Falcons y Dan Quinn arroja el pañuelo rojo solicitando “challenge”. Tras otro largo debate en la central de Nueva York, las imágenes no muestran una toma concluyentemente clara y se mantiene la decisión tomada en el campo por falta de evidencias ante el enojo de los de Georgia. Los Falcons pierden un tiempo muerto.

Inicio de la Super Bowl LI

Después de una nueva larga espera (lo que ha originado un importante descenso de las audiencias según la Fox), por fin se produce el kickoff inicial, entre los habituales flashes de los espectadores y fuegos artificiales. Ah no, nos comunican que no eran fuegos artificiales, sino explosiones de teléfonos Samsung al tomar la fotografía. Dion Lewis inicia el retorno, pero pierde el oval. FUMBLE recuperado por Atlanta en la yarda 18 de New England. Lewis llega apesadumbrado a la banda donde recibe una severa reprimenda por parte de Belichick. Acto seguido, el RB rompe a llorar. Un grupo de psicólogos independientes de la NFL declara al jugador OUT para el resto del partido.

La aclamada ofensiva de los Falcons es incapaz de conseguir un TD pese a partir de tan privilegiada posición de campo y debe conformarse con chutar un cómodo field-goal, que incomprensiblemente, falla Matt Bryant, en lo que se ha convertido en otra constante de la temporada: los fallos de los pateadores.

De nuevo con el ataque de New England en el campo, Brady sufre un duro castigo por parte de la defensa de Atlanta. Golpes retardados, golpes en la cabeza, golpes por varios jugadores… ante la indiferencia arbitral que no pita nada de nada. Tras la paliza recibida, Brady debe ser atendido en la banda, lo que provoca de inmediato un nuevo desplome de las audiencias. Está muy dolorido y su retorno es cuestionable. Ya en el banquillo, los asistentes descubren que alguien había colocado el logo de los Panthers sobre el “Flying Elvis” del casco del QB patriota y cubierto su nombre en la camiseta con la leyenda “Newton”. Ahora se explica todo. Los árbitros le habían confundido con el quarterback de Carolina y por eso le estaban dejando recibir tan desproporcionado apaleamiento.

Con Brady fuera del partido, el ataque patriota se atasca, incapaz de avanzar con Garoppolo. No obstante, al ataque Falcons no le va mucho mejor. Matt Ryan está teniendo el peor partido de la temporada. Las imágenes le muestran sudoroso y demacrado. Los comentaristas lo achacan al desmedido calor que hace dentro del dome, donde la elevada temperatura está derritiendo a “Matty Ice”. Se hace viral un video tomado por un aficionado en el que se ve a un individuo manipulando el termostato del estadio. Por desgracia, es imposible identificar al causante de tal felonía porque lleva tapado el rostro con la capucha de una sudadera con las mangas cortadas.

Así las cosas, la final avanza aburrida de punt en punt. Por primera vez en la historia del Super Bowl, el partido llega al descanso con empate a cero, y las audiencias cayendo en picado para desesperación de la Fox. La cadena de televisión ordena un rápido estudio de las razones de tan bajo seguimiento y se llega a la conclusión de que la causa no se debe a la baja calidad del encuentro, ni al mal juego de sus estrellas, sino a las elecciones por la presidencia… de las comunidades de vecinos que han decidido programarlas precisamente para esta noche.

Espectáculo de la Super Bowl LI

Mientras se prepara el escenario para el espectáculo del intermedio, la retransmisión emite imágenes del calentamiento previo en las que podemos ver a los runningbacks de los Falcons entrenando sin camiseta en los alrededores nevados del estadio. La razón, según se ha sabido después, no era una demostración de hombría para intimidar al rival, sino que hasta el último momento no tenían claro si vestir de rojo o de blanco, dado que las estadísticas son claramente favorables a quienes han usado su segunda equipación en la Super Bowl (11 de los últimos 12 campeones). Imágenes posteriores nos los muestran en el banquillo cubiertos de mantas y tomando un caldo calentito, lo que podría explicar el pobre rendimiento del juego de carrera de Atlanta.

Erin Andrews aprovecha este impasse para entrevistar a Gronkowski, como todos saben inactivo para este encuentro, quien tilda de simples aficionados a los jugadores de Giants que montaron una fiesta en ese yate tan pequeño. Desde el campo, Chris Myers informa que Johnny Manziel ha bajado al vestuario patriota para saludar en persona a su admirado presidente Trump, quien de inmediato le nombra Secretario de Estado de Comunicaciones Twitter, una cartera de reciente creación. Ambos brindan con champagne por el nombramiento, con el que de paso pretenden intimidar al coordinador ofensivo de Falcons Kyle Shanahan, quien todavía tiene pesadillas con “Johnny Football”.

De repente, un enorme estruendo inunda el estadio, dando comienzo a la actuación de Lady Gaga. De sus estilismos imposibles está tomando buena nota la NFL Network para los uniformes de los próximos Thursday Night Football. La interpretación de temas tan populares y sensuales como “Poker Face” o “Alejandro” levanta… al público de sus asientos, y hace remontar los ratings de audiencia al punto de que su actuación está siendo lo más visto de la noche, y los responsables de la Fox le piden un bis tras otro, para desesperación de los aficionados al football.

Sin embargo, la actuación termina de improviso cuando los jugadores de Falcons saltan alarmados al campo. Algunos, como Alex Mack, mojados y a medio enjabonar, cubriendo sus partes pudendas con una toalla. Por lo visto, algún gracioso ha activado la alarma de incendios del vestuario de Atlanta.

Tras este lamentable suceso, se procede al desmontaje del escenario, mientras se anuncian cambios para la segunda mitad. Expertos en demoscopia de la Fox han detectado un alejamiento del sector más joven de la audiencia, y para recuperarlo, a partir de ahora las penalizaciones no las anunciará el referee por megafonía, sino vía redes sociales con el hastag #laSuperBowlmolamogollon.

Como medida adicional para aumentar la audiencia, viendo la cantidad de nominaciones obtenidas por el musical “La La Land” para los premios Oscar, la Fox pide a los coordinadores ofensivos que canten las jugadas… literalmente. Como resultado de tan inverosímil medida, McDaniels nos sorprende con un insospechado talento para interpretar góspel, mientras que Shanahan, al estar sentado en la cabina de televisión, se arranca derrochando duende por Camarón.

La reanudación nos trae una sustitución en la dirección del ataque Falcons. El bajo nivel de Ryan provoca que salga en su lugar Matt Schaub, quien se siente como en casa (no en vano pasó en Houston 7 años) y encadena una ofensiva fulgurante e imparable, utilizando sus múltiples armas aéreas, y que culmina con una acrobática recepción en la end-zone de Tylor Gabriel por encima de los defensores, en lo que ya se denomina como “salto del arcángel”. Atlanta se adelanta 7-0.

La respuesta de los Patriots se produce de inmediato. Ante la incapacidad de Garoppolo, un drive pleno de potencia de Blount por tierra, apoyado en melé por sus compañeros, empata el encuentro a 7.

El partido se anima, pero las audiencias siguen sin repuntar. La tensión entre ambas escuadras crece y los continuos roces derivan en un rifirrafe entre el TE patriota Martellus Bennet y el CB falcon Robert Alford. Con el fin de recuperar espectadores, la Fox nomina a ambos jugadores para que decida el público quién debe ser expulsado, como si se tratase de un “reality-show”. Finalmente, la audiencia decide que debe abandonar la Super Bowl Alford, seguramente lastrado por su patético piscinazo en el encontronazo con Rodgers en la final de conferencia.

Llegamos al último cuarto con el partido empatado y los Falcons en field-goal range. Ante la perspectiva más que evidente de que van a anotar, Donald Trump, en su doble faceta de coordinador defensivo patriota y presidente de la nación, emite la inaudita orden del expulsar del país a los receptores Falcons Jones y Sanu, ya que por sus nombres de pila, Julio y Mohamed, sin duda debe tratarse de peligrosos emigrantes ilegales latino y musulmán respectivamente. Privados de sus principales atacantes, Atlanta debe conformarse con 3 puntos.

Los Falcons lideran 10-7 y queda poco tiempo. Los Patriots deciden ir a por todas y un renqueante Brady vuelve al campo. La defensa de Atlanta aprieta y Edelman salva un 3ª y largo en una milagrosa recepción pegado a la banda. Es tan dudoso si ha pisado dentro o fuera del campo que los Falcons solicitan revisión de video. Sin embargo, Belichick, fino estratega, ha obligado a sus jugadores a calzar zapatillas completamente blancas, pese a la permisividad de la NFL para que puedan ser estampadas en ridículos colorines. En la repetición es imposible apreciar con claridad dónde termina la bota del jugador y empieza la línea de cal, por lo que se acepta la decisión tomada en el campo y Atlanta se quedan sin challenges para el resto del partido.

De nuevo en una situación apurada en tercer down, Brady sometido a intensa presión, suelta el oval en largo hacia la posición de Hogan, quien hace una recepción absolutamente imposible. En la repetición a cámara lenta, se puede ver que el receptor, antiguo jugador de lacrosse, no ha atrapado el balón con sus manos, sino con un stick de este deporte. Como los árbitros no se han percatado, y Atlanta no puede pedir challenges, los Patriots se quedan a una yarda de la goal-line. Aprovechando que la defensa rojiblanca aún está discutiendo la legalidad de la acción anterior, Brady hace gala de su hurry-up offense, y con un QB-sneak anota TOUCHDOWN. New England se pone por delante 14-10.

A punto de entrar en los dos últimos minutos, Atlanta se prepara para retornar el kickoff cuando en una audaz e inesperada jugada, Gostkowski ejecuta un perfecto onside-kick de rabona que haría sonrojar a Boswell, el kicker de Pittsburgh que tan estrepitosamente falló idéntica acción, y los Patriots recuperan la posesión. Como Atlanta no tiene tiempos muertos, supone en la práctica la victoria patriota. Nos vamos al two-minutes-warning con todo el planeta football felicitando a Belichick por su genialidad y osadía.

Se vuelve a la acción con los Patriots en formación de victoria y los Falcons resignados a su destino. Sin embargo, tantos parabienes hacia Belichick ponen envidioso a Trump, quien ordena en la última jugada que en vez de arrodillarse, se auto-anoten un safety para devolver el balón a Atlanta y que sea la defensa de New England (y él como comandante en jefe de la misma) la que gane el partido. Es una locura, pero nadie se atreve a contradecirle. Tal como hicieron los Ravens, los Patriots encajan un safety y devuelven el oval a Atlanta con todavía unos pocos segundos para una última jugada desesperada perdiendo sólo de 2 puntos.

Ryan regresa al campo para un hail-Mary mientras la defensa patriota coloca una curiosa formación con todos los jugadores alineados a lo largo de la línea de scrimmage, formando una especie de muro, construcción a la que es muy aficionado Trump. Ryan recie el snap mientras su TE Toilolo grita “¡Toi solo!”. Le lanza a su posición y atrapa el oval, avanzando en solitario hacia la zona de marca, pero de la risa que le provoca su propio chiste pierde la posesión en la yarda 4 de Nueva Inglaterra. Por suerte para los de Georgia, aún queda 1 segundo en el reloj y podrán chutar un fácil field-goal para llevarse el triunfo. Sin embargo, Bryant no puede practicar porque la red de entrenamiento es precisamente a la que Odell Beckham había propuesto matrimonio, y actualmente se encuentra en viaje de novios.

Se preparan para el field-goal cuando el jugador patriota McClellin salta sobre la formación y se abalanza sobre el kicker Bryant antes de que chute, quedando dolorido y debiendo ser atendido por las asistencias. Se sanciona con falta personal esta jugada tan sucia y fea, pero es lo que buscaba, ya que por reglamento, Bryant no podrá estar en el campo la siguiente jugada. Privados de su kicker, los Falcons tienen una última acción desde la yarda 2 de New England. Parece obvio que intentarán entrar a la zona de marca con una carrera de Freeman o Coleman, pero Dan Quinn, en claro homenaje a su maestro Pete Carroll, ordena un pase por el centro a Robinson, que es INTERCEPTADO en la end-zone por, no podía ser otro, Malcolm Butler, demostrando una vez más, por si hacía falta hacerlo, la estupidez de dicha jugada.

Los Patriots ganan la Super Bowl LI por un apretado 14-12. Es una pena que este angustioso y emocionante final no haya sido disfrutado por los espectadores de televisión, ya que la Fox, en vista de las bajas audiencias que estaba teniendo, había sustituido la retransmisión del partido por un episodio repetido de “Los Simpson”. Finalmente, la imagen que todos estábamos esperando de Roger Goodell haciendo entrega del trofeo Lombardi a Tom Brady no llega a producirse. En su lugar, ha dejado un post-it sobre el plateado galardón en que se excusaba alegando que de pronto había recordado haberse dejado encendida la luz del cuarto de baño

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