F1 | LA INTRAHISTORIA

Ross Brawn: el estratega 'atómico' de los 16 Mundiales

El ingeniero británico de 62 años es el 'causante' de los éxitos de Schumacher con Benetton y Ferrari, y creó los mimbres de Mercedes.

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Ross Brawn, el deseado: Liberty y McLaren pugnan por ficharle Ross Brawn, el deseado: Liberty y McLaren pugnan por ficharle

Nacido en Ashton-under-Lyne hace 62 años, Ross Brawn es uno de los grandes gurús de la historia de la F-1. Ingeniero atómico, licenciado por el British Atomic Energy Research Establishment, tiene una vasta experiencia en el Mundial ya que ha estado enrolado en Williams, Team Lotus, Lola, Arrows, Benetton, Ferrari, Honda, BrawnGP y Mercedes. Sin embargo, ese no es su principal valor. Fuera de la pista eu arma más valorada es su enorme habilidad como gestor que revierte en un manejo excepcional del equipo. Y dentro, su capacidad para tomar decisiones en instantes. Es un genial estratega.

Crucial en los éxitos del tándem Ferrari-Schumacher, compró un decrépito Honda para crear un equipo al que hizo campeón del mundo de pilotos y constructores en meses y puso los mimbres del actual dominio de Mercedes. Tres datos para resumir la capacidad de este Oficial de la Orden del Imperio Británico cuya profesión es casi una obsesión: "Me he pasado muchas noches enteras en mi vida pensando cómo mejorar los coches y en cómo enfocar carreras".

Tras abandonar Mercedes en 2013 por diferencias irreconciliables con Wolff y Lauda intentó hacer vida de 'jubilado': pasó mucho tiempo con sus nietos, pescó, restauró su casa de Winchester y escribió un libro junto al periodista Adam Parr: 'Total Competition'... y ahí deslizó que quizá había llegado el momento de regresar a la F-1, el gran amor de su vida.

Ahora ejercerá como director deportivo de la F-1 trabajando para Liberty Media y seguro que mejorará un campeonato en el que reina como nadie merced a ser el principal artífice de 16 títulos mundiales. ocho de constructores y otros tantos de pilotos. Y para siempre quedará en el recuerdo de los buenos aficionados como el genio que hizo ganar una carrera a Schumacher en Silverstone sin pasar por la meta o sacarse de la manga una estrategia de cuatro paradas em boxes para otro triunfo del Kaiser cinco años después en Francia.