Zidane, unas veces se gana y otras veces se aprende

Zidane, unas veces se gana y otras veces se aprende

México

Una derrota con lección. Cuarenta partidos después cayó el Madrid de Zidane, después de plantear un partidazo en el Sánchez Pizjuán, de sorprender a Sampaoli, que reconoció haber tenido que modificar sobre la marcha la posición de Ben Yedder por la inusual defensa de cinco madridista. Zidane arriesgó después de tres choques, jugando al ajedrez con el argentino y no le salió bien porque todo lo bien que lo había hecho en la lectura de partido se le vino abajo en la lectura de los cambios. Se equivocó al realizar sólo un cambio en un partido de semejante exigencia física y mental.

Cerrar los partidos. Una de las cualidades más apreciadas en el gremio de los entrenadores es la capacidad para mantener la ventaja en el marcador. Sampaoli necesitaba frescura y gol. Metió a Sarabia y Jovetic. Zidane necesitaba control y dejar que pasasen los minutos. Quitó a Kroos y no se animó a cambiar a Benzema o a Cristiano para parar el partido, como le recomendaban sus ayudantes, y meter a Morata o a Asensio, por ejemplo, para intentar tener piernas frescas o más dominio del balón. Un solo cambio fue su castigado error. Eso de que de las derrotas se aprende mucho más que de las victorias es más que una frase hecha.

La fórmula mágica de Monchi. Todos los halagos que se le hagan son pocos. Es muy difícil afinar tanto y tan bien durante tantos años. El acierto total en la elección del entrenador o viendo el todocampismo de Nzonzi, la reconversión de Nasri, el nivel de Sarabia y el fulgor de Jovetic, por hablar de lo cercano, dejan a cualquiera boquiabierto. Aunque le guste hablar poco o nada de ello, merece salir por la puerta más grande que haya en el Sánchez Pizjuán. Más allá del Sevilla, el gran legado que Monchi le deja al mundo del fútbol es haber conseguido meter en la misma ecuación ser un equipo vendedor y ganador. Clubes que venden bien hay algunos, como el Oporto, pero equipos que venden bien y ganan, durante un periodo de tiempo continuado, solo hay uno: el equipo de Monchi.

El enigma Orellana. Zidane sale de un entrenador argentino para meterse en otro. Está claro que Berizzo no tiene los mimbres de Sampaoli, pero su Celta es un equipo que juega bien al fútbol y que tiene al mejor delantero nacional del momento, Iago Aspas. Eso sí, habrá que ver cómo afecta el caso Orellana, tan enigmático y como reconoció Roncaglia, tan extremadamente delicado. El contraste es ver al entrenador tan profundamente dolido y al jugador, sonriente, haciendo el signo de la victoria. Maneras de vivir.

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