ATLANTA FALCONS

Los Falcons son mucho más que Matt Ryan y Julio Jones

Atlanta está a un paso de volver a los playoffs gracias en buena medida a sus múltiples opciones en ataque.

Devonta Freeman es otra de las armas con las que cuentan los Atlanta Falcons.
Kevin C. Cox AFP

Los Atlanta Falcons están siendo uno de los equipos más agradecidos de ver este año en la NFL, especialmente en lo que se refiere al plano ofensivo. Una victoria más y estarán clasificados para los playoffs. El título divisional e incluso el cabeza de serie número 2 en la Conferencia Nacional todavía están a su alcance. Matt Ryan está en la conversación para ser elegido como MVP de la liga. No lo será, pero estar ahí ya es digno de mención. Julio Jones le ha dado la razón una temporada más a los que piensan que es el mejor wide receiver de la competición.

El ataque es coordinado por Kyle Shanahan, uno de los nombres que más suena para ser entrenador jefe el año que viene. Atlanta es número 1 en puntos anotados y número 2 en yardas conseguidas, habiendo cortado de raíz además el principal problema de 2015, los turnovers. Los Falcons cometieron 30 turnovers entonces. De momento, tras catorce partidos en 2016 la cifra es de 11, la segunda más baja de la NFL.

Sin embargo, no todo en Atlanta es su conexión quarterback – receptor. Otras muchas armas presentan un auténtico quebradero de cabeza para las defensas rivales. En el backfield los Falcons cuentan con el lujo de tener dos corredores con potencial de número 1, Devonta Freeman y Tevin Coleman. Ambos encajan a la perfección en el sistema de bloqueos zonales que primordialmente planifica Shanahan. Su aceleración, visión de juego y capacidad para cortar en carrera con un solo paso y cambiar de dirección les hace ser muy peligrosos, sobre todo en el caso de Freeman que es más pequeño y compacto. Con él hay que vigilar siempre el “backside”, puesto que le gusta mucho cortar hacia atrás cuando los bloqueos no funcionan. Fijaos en la siguiente jugada como Freeman luce su agilidad lateral para generar una ganancia donde no la hay y deja por el camino a Ahmad Brooks sentado en su intento de placaje.

Pero que nadie confunda a Freeman con un runningback frágil o limitado a acciones exteriores. La mitad de sus diez touchdowns de carrera en 2016 han venido en jugadas de una yarda. Por su parte, Coleman es más agresivo cuando toca el balón. Busca atacar los huecos con más potencia que su compañero pero a su vez no tiene la visión y paciencia de Freeman. Donde destaca igual que él es en su trabajo fuera del backfield. Una de las grandes virtudes de estos Falcons es poder jugar al pase con personal base, lo que les genera constantemente emparejamientos favorables contra linebackers mucho más lentos y pesados en cobertura. Contra los Broncos este concepto fue utilizado una y otra vez por Shanahan con mucho éxito. En 25 recepciones este año Coleman promedia 14.4 yardas, cifra que a los coordinadores de defensa rivales les trae de cabeza.

Otra pieza fundamental en el engranaje ofensivo de los Falcons es su nuevo center, Alex Mack. En Cleveland no entraba en sus planes de reconstrucción y Atlanta acertó de pleno con su fichaje en agencia libre. Mack está siendo uno de los mejores en su posición de toda la NFL con acciones como ésta ante Carolina en la que ejecuta a la perfección un “combo block”. Primero golpea al línea de defensa y después sube al segundo nivel para neutralizar a Luke Kuechly. La visión y explosividad de Freeman hacen el resto.

La llegada de Mack ha subido el nivel de la línea ofensiva como grupo. Otro punto donde flaqueó el equipo de Atlanta el año pasado fue su incapacidad para encontrar un segundo receptor al otro lado de Julio Jones. Roddy White fue un grande de la franquicia pero en 2015 ya estaba para otros menesteres. Otro fichaje, Mohamed Sanu, está haciendo un buen trabajo ahora, pero del receptor que quiero hablaros es de Taylor Gabriel. De nuevo Atlanta recogió un descarte de los Browns, con la temporada a punto de comenzar, y lo ha hecho una pieza importante.

Tras un período de adaptación al equipo Gabriel está encajando en el sistema a la perfección. En las últimas siete semanas ha anotado seis touchdowns con 457 yardas en 24 recepciones (19.0 por captura). Atlanta le usa fundamentalmente desde el slot aprovechando sus cualidades físicas en jugadas de screen. Un buen ejemplo de su explosividad fue su espectacular touchdown de 35 yardas ante Arizona. Con la ausencia por lesión de Jones en las dos últimas jornadas Shanahan ha optado por utilizarle más en el exterior y los resultados han sido satisfactorios. Observad aquí como bate una cobertura al hombre pura y dura y se trabaja él solo (por supuesto, gran pase de Ryan mediante) este touchdown el domingo pasado contra San Francisco.

Estos Falcons son mucho más que un gran quarterback y un gran receptor. Hay un formidable tándem en el backfield, una sólida línea ofensiva delante y nuevas armas en el exterior que centren la atención de la defensa. Atlanta tiene mucha velocidad en su ataque y además es muy versátil con sus formaciones y uso de personal. En definitiva, un equipo que puede dar mucho juego si alcanza los playoffs como se espera.